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domingo, 27 de septiembre de 2026

El trotskismo se manifiesta en la Puerta del Sol. Por Guillermo Mas Arellano

 

El trotskismo se manifiesta en la Puerta del Sol


De Guillermo Mas Arellano




Igual que el Cristo de El gran Inquisidor, de volver hoy el 15M a nuestras calles resultaría pulverizado por los sacerdotes del igualitarismo, con Pablo Iglesias a la vanguardia. En palabras de Fiódor Dostoievski: «Las ovejas se reunirán de nuevo, el rebaño volverá a la obediencia».
Tanto la vulneración de la frontera hace un mes como la toma de Sol ayer son operaciones perfectamente diseñadas. Llevábamos años sabiendo que ocurriría: un segundo 15M y la conquista de Ceuta al estilo "marcha verde". Lo relevante es el momento en que se ha hecho. Este 15M 2.0. se ha utilizado, precisamente, como cortina de humo para tapar la invasión de Ceuta. En el fin del sanchismo. Desde el punto de vista del ciudadano normal, las reivindicaciones relativas al precio de la vivienda y la pérdida de poder adquisitivo son más que legítimas. El problema está en otras proclamas vacías que lo acompañan. Formuladas por una izquierda dirigida para servir al Capital. Lo que hay ahora en Sol es trotskismo en vena, como veremos a continuación. Una ideología burguesa, de revolución permanente, revestida de falso cambio. Pero que no pretende transformar nada. Solo apañar la propaganda para las próximas elecciones. Los mejores aliados del Capital, de la socialdemocracia, en realidad. 
La Sociedad del Espectáculo brilla con especial intensidad en ocasiones como esta. Está muy bien solucionar el tema de la vivienda, pero no hay que olvidar otras cuestiones como suprimir las listas cerradas, la financiación pública de partidos políticos y la red de subvenciones a distintas mafias institucionalizadas como las ONGs.
Creo que lo más relevante del tema "acampada" es comprobar que en España no hay ningún atisbo de rebelión popular que no esté secretamente alentado por el Estado. Para más inri, el apellido de la mujer que ha inspirado esta renovación de la izquierda española es Abascal... Y su caso está relacionado con una ley franquista que ahora se pretende remover. Por eso se hace necesario comenzar este post hablando brevemente sobre la figura de Trotsky y el trotskismo internacional, un arma esencial del Capital. España ahora mismo sufre dos acampadas: la de Ceuta y la de la Puerta del Sol. Una provocada por agentes externos del desequilibrio y otra protagonizada por agentes internos de la disolución. El objetivo de esta izquierda que es Gobierno pero que ante la amenaza electoral se finge oposición (estos días Yolanda Díaz, vicepresidente, ha alentado a protestar contra el Gobierno) es asediar a un gobierno acabado. Y culpar a los opositores de retrógrados.
El 15M 1.0. sirvió para renovar un ciclo de la política española. Permitió el paso de Zapatero a Sánchez usando como puente al PP. Podemos fue el coagula autoinmolado en aras del Sistema. Crisis, pandemia, guerra, desastres naturales, pérdida del nivel de vida. Sin vuelta atrás. La Operación Maricarmen, psyop de manual, termina con un 15M versión 2.0. Creada por la PSOE con la tolerancia del PP. Acabará canalizada por sus organizadores: el Régimen del 78. Disidencia controlada que crea la ilusión de una revuelta social. Espejismos de Mayo del 68.
Hay que entender que el gobierno desgasta y la así llamada izquierda no tiene recambio a Sánchez. Toca agitar las calles. Han tenido que echar a una anciana de su casa para que el ciudadano vacunado se indigne. Olvidando a cambio lo que ocurre en Ceuta. Guiados por los mass media. El 15m 1.0. sirvió para que, con la excusa de una derecha radical, no se volviera al estadio anterior al gobierno de Zapatero tras la derrota electoral del PSOE. No cabe duda de que este 15M 2.0. ha venido a cumplir el mismo papel. Generando una nueva izquierda electoral.
La gran aportación de España a estas acampadas antes practicadas en París, Seattle, Atenas o Nueva York es lo que Alberto Olmos llamaría "lo cutre". Más que por la ideología la izquierda española se distingue de otras corrientes europeas por su (anti)estética. Podemos periclitó el 15M. Canalizó, mediante un espurio discurso anti-sistema, el desencanto popular hacia la conquista del poder, evitando con ello la reforma del “régimen del 78”. Crearon, con la complicidad de medios, un enemigo imaginario “fascista, racista y machista”.
15M mood: cambiarlo todo para que nada cambie, estrangulando a las clases medias con una deuda económica que será la ruina de numerosas generaciones. Donde gobernaron se dedicaron a robustecer a un Minotauro estatal cada vez más titánico cuya pretensión es expoliar al ciudadano. El 15M se equivocó en todas sus propuestas sin excepción y, por eso, un movimiento análogo, ahora, tendría que estar basado en políticas reales y locales; en un patriotismo amplio que busque conquistar el poder para ejercerlo “desde abajo” y encaminado al bien común. Y no esto.
Frente a la nostalgia sesentayochista del 15M original, un movimiento socialdemócrata y conservador —por conservaduros— deben ser las familias, únicos núcleos de resistencia frente al omnívoro totalitarismo de una economía de Estado, quienes impulsen una reforma radical de España. La historia no es cíclica pero el trayecto de los revolucionarios es idéntico. Un nuevo 15M no resultaría mejor: los círculos dialógicos organizados durante las asambleas terminan formando parte de los círculos endogámicos que llevan décadas carcomiendo a España desde el interior.
Lev Davidovich Bronstein, más conocido como León Trotsky, fue un masón ucraniano-ruso preparado para desempeñar un papel en la Revolución Rusa junto a Vladimir Lenin con el fin de imponer el comunismo marxista. Procedente de una familia asquenazí, como las familias Schiff, Warburg y Rothschild que financiaron la Revolución Bolchevique. Sus vínculos con el internacionalismo financiero han sido estudiados por autores como Antony Sutton. Fue la mano detrás de la ejecución de toda la familia Romanov (santos de la Iglesia Ortodoxa). Se reunió con Vladimir Lenin y Julius Martov en Londres y colaboró con Alexander Parvus, del Partido Socialista Democrático Alemán.
En 1907 se trasladó a Austria. Adolf Joffe le ayudó a editar Pravda, mientras estudiaba psicoanálisis con Alfred Adler. En 1914 se trasladó a Francia y publicó Nuestro Mundo. Fue financiado por Christian Rakovsky, amigo de Wilhelm Liebknecht (padre de Karl Liebknecht, de la Liga Espartacista). Asistió a la conferencia de Zimmerwald en Suiza y a la comunidad de Monte Verità de la Ordo Templi Orientis. En 1917 Trotsky se trasladó a Nueva York para conocer personalmente a Paul Warburg, Olaf Aschberg y Jacob Schiff. A partir de 1923 lideró la Oposición de Izquierda dentro del Partido Comunista Ruso, en oposición a Stalin y Lev Kámenev. Tras la llegada al poder de Joseph Stalin, fue expulsado de la Unión Soviética en 1929.
Los primeros contactos entre Joseph Hansen, secretario de Trotsky, y el FBI fueron inmediatamente posteriores al asesinato de éste a manos de Ramón Mercader en 1940. La infiltración del FBI en las células del Socialista Worker’s Party de Hansen se extendieron a partir de la postguerra. Más adelante, durante la IV Internacional, muchos miembros socialistas fueron contactados por la CIA. Sobre todo en los países del Este. Unos nexos que se extendieron hasta la caída del Muro de Berlín y más allá. Ernst Mandel, líder de la IV Internacional, actualizó el trotskismo en 1989, tras la Caída de la URSS: "El sentido principal de todas las luchas políticas actuales no gira alrededor de la restauración del capitalismo, sino que se trata de avanzar hacia la revolución-política antiburocrática, es decir salvaguardar el total de las libertades democráticas que las masas conquistaron durante la Revolución. La lucha principal no se sitúa entre las fuerzas pro-capitalistas y las fuerzas anticapitalistas sino que es la oposición de la burocracia contra el pueblo". Antes, en los años 60 y 70, la CIA apoyó antes a determinadas fracciones del trotskismo en la medida en que se oponía al estalinismo.
¿Por qué hacer un exordio sobre el trotskismo antes de hablar de lo que está ocurriendo en la Puerta del Sol? Valeria Racu, activista que encabeza el Sindicato de Inquilinas que dirige la acampada, estudió antropología en la prestigiosa universidad SOAS (School of Oriental and African Studies) en Londres. Se trata de una institución con fuertes lazos con la Open Society de George Soros. Y es actriz. Por su parte, Carme Arcarazo, la persona que desde Barcelona da la cara en este 15M 2.0.,  estudió en Amsterdam y ha trabajado nada menos que para IDRA, un think thank relacionado con Ada Colau. Portavoz del sindicato de inquilinos de Barcelona, nuestra Ada Colau 2.0, es una nepobaby de manual: hija de un directivo de mediapro que estudió en una Universidad pública... Es broma, en realidad lo hizo en el colegio elitista UWC de Gales junto con las infantas. Por lo menos ahora hemos tardado menos que en 2011 en identificar a los actores de esta farsa. Como no, La Sexta patrocinando a jóvenes anónimos... en los próximos años los veremos presentarse a la alcaldía en Madrid y Barcelona.
Las medidas propuestas en las protestas sólo sirven para castigar al pequeño empresario y facilitar el trabajo de los grandes conglomerados internacionales. Eso se ve en la gestión de Colau en Barcelona, por ejemplo. O en la negativa escuchada estos días en la Puerta del Sol a construir nuevas viviendas. Ahora los revolucionarios profesionales, esos partidarios acérrimos de la expropiación, llevan años viviendo de su labor activista, gracias a una infraestructura facilitada por Podermos, Sumar o Barcelona en Comú. IDRA (Instituto de Investigación Urbana de Barcelona, cuya cabeza visible es Jaime Palomera Zaidel), conglomerado que está detrás de la financiación de grupos como el Sindicato de Inquilinas que ha montado este segundo 15M, ha cobrado más de un millón de euros de ayudas públicas. La mayor parte de este dinero deriva de la Generalitat de Cataluña... Y luego ha ido a financiar la infraestructura del Sindicat de Llogateres que ha diseñado las manifestaciones que vemos estos días en Madrid y que ya ha preparado protestas para la visita de Pedro Sánchez a Barcelona la semana que viene.
España sigue bajando escalones, empeñada en que el fondo no existe y debajo de los adoquines solo hay mierda de vaca. La demagogia izquierdista bebe de dos fuentes: el pensionista resentido y el estudiante con complejo de inferioridad. Los medios de comunicación han sabido jugar con eso, invocando a ambos: MariCarmen como causa y el sindicato de inquilinas (inquilinos no) como medio. El 15M original se escenificó con la proximidad de la primavera y este gatillazo de 2026 lo ha hecho al filo del invierno. Un dato significativo. Además la acampada de La Puerta del Sol se produjo en 2011 bajo el auspicio de una luna llena, exactamente igual que en 2026.
El bucle español: gobierno agotado del PSOE, crisis social, movimientos izquierdistas de signo estatolátrico, mourinhismo, ppeperos gallegos, películas sobre la Guerra Civil. Desde 2011 hasta 2026 el Sistema sólo ha hecho que apretar la correa y no hemos cambiado un ápice. No hay un solo referente de esta acampada o 15M 2.0. que no demuestre lo limitado de su coeficiente intelectual a la tercera palabra que suelta por la boca. El material humano español en el año 2026 es peor si cabe que en 2011. Con esto no va a salir nada bueno. Que no, no es que la Historia se repita, es que el manual de psyops es el mismo. Basta ya de boomeradas de brocha gorda. Además, son cuatro gatos. Y esto lo montan para crear revuelo televisivo de cara a una victoria electoral de la derecha.
Se confinaron. Se echaron gel hidroalcohólico. Se pusieron la mascarilla. Se vacunaron. Votaron a la PSOE (o en su defecto a SUMAR). Protestan contra un gobierno de izquierdas diciéndose ellos mismos de izquierdas, tras ocho años en el gobierno. ¿Necesitamos más datos para saber si esta "revuelta" va en serio? Lo único que he visto al visitar la zona el domingo a las 12 es un ambiente típicamente universitario digno de la UCM: porros, litronas, condones, mucha suciedad, poco aseo personal, consignas manidas, individuos monocigóticos dando palmas, proclamas superficiales Y mucho sectarismo.
El Sistema es tan retorcido que de entre todos los casos justos sobre la vivienda escoge uno dudoso como el de MariCarmen. Ya lo hicieron en otras ocasiones, como con Juana Rivas, Jenni Hermoso o La Manada. Es parte de la disonancia cognitiva. Resumen de la situación: la izquierda española comienza un largo proceso de hibernación. La izquierda ya no lucha contra la derecha. Ni aspira al poder. Se depura para la oposición cultural. Una pelea por los recursos donde el que no corre vuela. La psyop Maricarmen no es un renacer de nada, apenas si llega a cenotafio del gobierno. Poner a Ada Colau o Irene Montero de candidata a la Presidencia es el equivalente a lo que significó la elección de Kamala Harris en su momento. El reconocimiento de la derrota. Pero si se aburren sepan que en la Puerta del Sol hacen taller de pancartas para esta tarde.
El circo televisivo de Sol no solo anuncia la inminencia de elecciones; es también la mejor prueba de que la izquierda, con el PSOE a la cabeza, lo va a tener difícil para salir con vida de esta. Ada Colau e Irene Montero son juguetes rotos a la espera de la puntilla electoral. El fracaso de la acampada en Sol demuestra que la izquierda no es lo que era. Por mucho que los Javis vayan a los Óscars con La Bola Negra no hay equivalente social a ese tipo de productos subvencionados. El pendulazo en las calles es real. Horizonte 2027: la fachosfera al mando. Aviso a navegantes: aunque la izquierda haya fracasado en su poder de convocatoria y Sánchez esté acabado, los verdaderos problemas van a seguir ahí. El pendulazo está perfectamente contemplado por el Régimen. El que crea que con Feijóo nos va a ir mejor que se lo haga mirar, o que se entere de lo que hizo en Galicia durante la pandemia y su solución para el problema en Ceuta: confinamientos.
Los manifestantes de la Puerta del Sol se quejan ahora cuando el problema lleva décadas avanzando. En su mayoría son jóvenes convertidos en «buenos salvajes» ignorantes gracias a la desinformación educativa (Estado) y mediática (Mercado). Debemos ser nómadas, nos decían desde la publicidad sin que nadie protestara, reduciendo nuestras propiedades al mínimo para ser a cambio más libres. Y en el ámbito de la lucha por el imaginario nos llegaron las primeras representaciones de cómo debe ser ese modelo: la novela Niadela (2021, Errata Naturae), de Beatriz Montañez, periodista que trabajó varios años con El Gran Wyoming, referente moral de la izquierda española. La izquierda ha sido tan útil o más que la derecha en esto. Porque detrás de ella están los mismos actores: los bancos y otras grandes multinacionales encargadas de financiar a los partidos políticos al alimón con las subvenciones estatales, que llevan años planteando el nuevo modelo antropológico de nomadismo. Independientemente de que gobierne el PSOE o el PP, ora con el apoyo de Unidas Podemos, ora con el apoyo de VOX.
El futuro de una Europa sin arraigo: la imagen de una tienda de campaña. Cuando no tienes nada que perder eres esclavo sin paliativos de la necesidad. Un pobre despojo humano, que ahora se quiere revestir de una cierta romantización barata: nomadismo. El pensamiento disidente debe cristalizar en existencias verdaderamente disidentes. Para desautomatizar a los verdaderos nómadas y subvertir su mensaje sólo hay que convertirnos a todos en supuestos nómadas, aparentemente viviendo contra las leyes del Sistema. Las pugnas entre grupos partidocráticos escenificadas en falsos debates parlamentarios y televisivos es el verdadero opio del pueblo. El democratismo huero es la nueva religión que ha sustituido a Dios en el pedestal popular. En realidad, Régimen del 78 en su quintaesencia, aceptado por una población cautiva y desarmada que hace tiempo que decidió aplaudir a los aparatos del Estado mediante un relato lacrimógeno, falsario y servil creado a través de los medios de comunicación. Este proceso evidencia como a la lucha de clases la ha sustituido la lucha de géneros o de sexos; retrocediendo ante todo cualquier posibilidad de consolidar una única percepción de la realidad que consiga agrupar en torno a sí a un mismo pueblo.
La chabolización de España es un hecho. Y ningún actor político quiere detenerla. El que pretende bajar los precios de la vivienda no defiende la soberanía fronteriza (y viceversa). Por lo tanto, el Progreso sigue su avance... Hacia el abismo. Y toda oposición fragmentada fracasa. Como se demuestra actualmente en cualquier ámbito del espectro político. Las proclamas sustituyen a los conceptos. Las pancartas a los discursos. No hay estudio, sólo ideología. Y ninguna posibilidad de acción real. El triunfo del trotskismo es el triunfo del Capital, por la vía de una antipolítica que deja desarmados a los ciudadanos. Y una sociedad desarmada ante el poder omnívoro del Estado y, lo que es más importante, ante los conglomerados internacionales de carácter financiero que trabajan a espaldas de la opinión pública, está a merced de la expropiación.

domingo, 6 de septiembre de 2026

Werner Herzog: historia de un chamán. Por Guillermo Mas Arellano.

 

Werner Herzog: historia de un chamán



De Guillermo Mas Arellano


«El mundo se revela a quienes viajan a pie»


Una voz lenta y parsimoniosa exclama, como si fuera un susurro: "Abre la ventana. Estos últimos días he aprendido a volar". Esas fueron las palabras que, según su propio testimonio, pronunciara el cineasta Werner Herzog, exhausto y desaforado, en el momento de llegar hasta la habitación de su amiga Lotte Eisner en París, en el año de 1974, tras recorrer andando la distancia entre dicha ciudad y Múnich, como recoge en su dietario de esos días: Del caminar sobre hielo. El objetivo: realizar dicho trayecto, únicamente interrumpido por la anotación diarística y el breve sueño, como una suerte de expiación sacrificial que permitiera así salvar a su amiga de las garras de la enfermedad. ¿Acaso lo anterior les parece descabellado, mis estimados lectores cargados de ilustrado escepticismo occidental? Pues lo cierto es que, independientemente de que crean al alemán o no, e incluso más allá de su visión general de esta vida o de la posibilidad de una existencia ultraterrena, Herzog consiguió su propósito entonces; o, por lo menos, su amiga Lotte Eisner logró sobrevivir al cáncer y, de hecho, no murió hasta que el cineasta “le diera permiso”, a petición de ella misma, el 25 de noviembre de 1983. Pero es que, por si no era bastante, déjenme decirles que hay algo más: ¿a qué alude, en definitiva, ese aprendizaje en el vuelo? Muy sencillo: es una revelación que abre una forma puramente moderna, contemporánea incluso, de experimentar la iluminación: una experiencia radical a la que aquí venimos a llamar: Verdad extática; y así debe ser, porque encuentra su origen en el acto “verdadero” de salir de uno mismo: el éxtasis. Más que un cineasta, Werner Herzog es, por una multitud de razones que protagonizan sus memorias, escritas durante la pandemia y recién publicadas en España por la editorial Blackie Books (con el estimulante título de Cada uno por su lado y dios contra todos), un paseante y un chamán, esto es, un viajero y un mago. Además de todo eso, también está su capacidad para forjar imágenes del inconsciente colectivo por medio del cine: suya es la poderosa escena del barco recorriendo una ladera en Fitzcarraldo, película rodada en 1981, e inmediatamente rehecha, tras su aparente fracaso de rodaje, en 1982, mostrando así, a uno y otro lado de la pantalla, una realidad al borde del delirio, para mejor contar la historia real de Carlos Fermín Fitzcarrald, quien murió con 35 años, tras llevar al corazón de la selva la ópera europea encarnada en la gloriosa voz del inmortal tenor Enrico Caruso. Se trata de una historia ambientada a finales del siglo XIX, que llegó a oídos de Herzog por medio de Jor Koechlin y que, en el empeño por filmar sin efectos especiales de tipo alguno (algo del todo impensable hoy por hoy) la hazaña que supone trasladar un vapor de treinta toneladas transportado del istmo plano de un río a otro, desmontando y montando de nuevo todos sus componentes, llevados para tal fin a través de la ladera, en mitad de la jungla, y legando con ello para la posteridad una de las escenas más poderosas de la Historia del Cine. Igual que ocurriera con su Fiztcarraldo, Herzog, ese hombre que confiesa tener una letra microscópica con la que dibuja su escritura (en sus palabras, dicha actividad es lo único que le sostiene), está obsesionado por la ópera en general y por la noción wagneriana de “obra de arte total” en particular. Ahora bien, ¿qué significa esa poderosa imagen de un barco atravesando una montaña por medio de un complejo sistema de cuerdas y poleas? Es una metáfora cuyo significado se escapa: aquello que Nick Land llama “hiperstición”. Más aún cuando sabemos que, en realidad, Carlos Fermín Fitzcarrald jamás realizó tal barbaridad; y que Herzog, en su empeño por denunciar la barbarie colonialista, acabó por llevar su empeñó de forma más tiránica que su modelo previo, mostrándose aún más severo y cruel con el equipo que debía cumplir sus órdenes con absoluta entrega. Su amistad con el aventurero Bruce Chatwin, al que acompañó en sus desgraciados últimos momentos, o su rivalidad con el excéntrico actor Klaus Kinski, al que conoció en la adolescencia y con el que colaboró en varios proyectos de entre los que destaca la mítica película Aguirre: La cólera de Dios (1977), componen algunos de los episodios más interesantes de la autobiografía del afamado cineasta; pero es en esas transiciones en apariencia inanes donde esta figura clave del cine europeo del último medio siglo muestra su faz: una visión mística de la existencia capaz de convertir la indagación en torno al éxtasis en el centro de su interés narrativo. Escuchemos, una vez más, la voz del hipnotizador: “Uno puede aprender a escribir a máquina, pero no se aprende a escribir poesía estudiando literatura”; y: “Considero que las grandes películas son un misterio, incluso después de haberlas visto varias veces”. Y sintamos así, al leer las páginas que componen Cada uno por su lado y Dios contra todos, esa vieja escena, que bien pudo tener lugar en la cueva de Chauvet, en la que un chamán comienza a hablar en torno al fuego, y poco a poco el resto de miembros de la tribu se sienta formando un círculo a su alrededor, absortos en su historia, y por completo ausentes de su propia circunstancia particular, al menos en el tiempo que dura el relato.

El invierno de Paul Auster. Por Guillermo Mas Arellano

 

El invierno de Paul Auster



De Guillermo Mas Arellano



Muchos te recordarán por lograr para un amplio público lo que otros escritores, como Kafka, consiguieron para un grupo de lectores marginal; por mi parte, te recordaré por haberme dicho lo que necesitaba escuchar en el momento adecuado: no estás solo en tu obsesión por la literatura, y por nada más que por la literatura, encerrado aquí, en tu pequeña habitación plagada de libros y cuadernos. Hablaste conmigo, sí, narrando historias de escritores que viven pensando en escritores, historias como la de Marco Stanley Fogg, un huérfano que decide anular su vida exterior para a cambio vivir en el interior de una habitación llena de libros y cuadernos, de la que apenas si sale, en la que casi no se alimenta, y donde única y exclusivamente se dedica a leer, sin atender a las consecuencias pragmáticas de tan radical decisión. Así son los obsesos y marginados de tus libros: ascetas de la vida interior y de la literatura, que es exactamente lo mismo que descubrí de mi propio ser a la luz de la lectura de tus libros. Porque yo también soy un personaje de Auster. Hemos perdido a un escritor grande, condenadamente grande, al que muchos han querido despreciar por vocación: odiar a Paul Auster es una moda altamente rentable en la crítica literaria actual; a cambio, debo confesar que yo te admiro y que, si soy escritor, en parte es debido a la impresión que me causó leer tu célebre Trilogía de Nueva York a la tierna edad de 12 años. Sugiere la risa, de tan tópico (y no por ello menos cierto), esto que te acabo de confesar, aunque desde entonces no he parado de releer tu obra con asombro, compulsión y enorme placer; también en estas semanas de atrás, las últimas semanas de tu vida. Encontrando en tus páginas, a pesar de los altibajos disculpables en una producción tan amplia, los rasgos propios del escritor que, junto a Murakami, mejor ha sabido tender un puente entre el gran público y la gran literatura, al menos en esta época donde al gran público parece importarle cada vez menos la gran literatura. Abriste para mí un canon que compone la médula espinal de mis gustos literarios, donde por supuesto estás incluido: Chandler, Beckett, Calvino y, sobre todos los demás que no menciono, a Thoreau; creándome, al tiempo que los leía y que te leía, una necesidad imborrable de escribir en cuadernos (rojos, marrones, azules), y enseñándome que el thriller no está necesariamente enfrentado con los temas complejos, al menos cuando es un maestro quien despunta detrás de las bambalinas. Gracias a ti descubrí que la forma literaria puede tener una correspondencia directa con el fondo, entre otras muchas cosas; pero, por encima de todas las formalidades que pueda decir aquí, hablaste a mi yo profundo desde la primera línea, y con ello me enseñaste que no estaba solo en mi voluntad ciega de vivir por y para la literatura. De forma exclusiva y a buen seguro excluyente: solo la literatura. Sin atender a las exigencias del mundo exterior, con su tedioso pragmatismo y su tenaz exigencia inane. Eres un maestro y, como todos los de tu condición, sabías hacer que lo difícil apareciera a cambio como algo muy fácil, incluso evidente. Estabas obsesionado por la casualidad y el azar, esto es, por la lógica (o ausencia de) que hay detrás de los acontecimientos. Porque tu pertinaz referencia a la casualidad tiene mucho de causalidad, contra lo que muchos dicen y pocos comprenden en profundidad, y es por eso que ha sido el motor narrativo de todas tus ficciones. Al comienzo de tu obra más personal, Diario de invierno, escribías: “Piensas que nunca te va a pasar, imposible que te suceda a ti, que eres la única persona del mundo a quien jamás ocurrirán esas cosas, y entonces, una por una, empiezan a pasarte todas, igual que le suceden a cualquier otro”. Y ahora la muerte, a la que diste una forma única en tu novela más extensa, la infravalorada 4,3,2,1, te ha sucedido a ti, dejándote para siempre atrapado en la habitación cerrada de la posteridad. El lugar donde tus lectores, a partir de este momento, tendremos que peregrinar para visitarte. Todos tus libros eran cajas chinas. Juegos de espejos. Complejos cuentos de cuentos sobre escritores que escriben de escritores. Algo que resulta evidente en obras como Leviatán, La música del azar, El libro de las ilusiones, La noche del oráculo o El palacio de la luna. Eres el autor de un mundo propio (como suele decirse) donde todas tus obras resultaban idénticas dentro de sus considerables diferencias, como si fueran variaciones de un mismo motivo que se repetía obsesivamente hasta en sus chistes, sin miedo ni complejos por postergar la conclusión de las tramas. Tus obras son sueños llenos de correspondencias místicas y de terribles tragedias, tal y como aparece la vida a ojos del mundo interior donde late la forma más descarnada de Arte. En una de tus novelas dejaste esculpido tu credo mínimo, esa confesión íntima que late en todas las páginas, a pesar de las diferencias que encontramos en cada una de ellas: “La historia trata de un hombre que debe matar a la persona que lo ha creado, ¿y por qué fingir que no soy yo esa persona? Incluyéndome en la narración, la historia se hace real. O lo contrario, yo me vuelvo irreal: un producto más de mi propia imaginación. Lo real y lo imaginado son una sola cosa. Los pensamientos son reales, incluso las ideas de cosas irreales.”. Me resisto a creer que Auster haya muerto. Hasta ese punto te he considerado, libro tras libro, más un amigo que un autor. Eso es: has sido un amigo de los que se sienta a tu lado en una noche de abundante lluvia para compartir, por medio del relato oral, sus sueños y desvelos, que acaso acaban también por ser los tuyos; y ahora, ridículamente emocionado por la noticia de tu desaparición, no puedo creer que ese tipo alto, imaginativo y de voz delicada esté muerto. No: eres sólo un hombre atrapado en una habitación cerrada, como tu controvertido personaje Nick Bowen, un hombre al que quizás ya nunca podamos rescatar de su reclusión. No soy yo quien te escribe, sin embargo, no soy yo. No. Porque ahora soy un adulto que escribe acerca de un adolescente muerto. Eso es: alguien cuyos leves recuerdos apenas resplandecen en medio de un naufragio que se produce sobre un mar de tinieblas. Es una voz del pasado, esa que te habla aquí, una voz que te escribe tan solo para darte las gracias, ahora que no te es dado escuchar, encerrado, como lo estás, dentro de tu habitación oscura. Que el invierno le sea leve, Señor Auster.