jueves, 21 de mayo de 2026

Psiquedelia: un legado cargado de sombras. Por Guillermo Mas Arellano

 

Psiquedelia: un legado cargado de sombras 




Por Guillermo Mas Arellano





Tras la Guerra de Secesión norteamericana, los Estados Unidos de América iniciaron un período de reconstrucción que décadas más tarde se extendería a la propia Europa, de una manera distinta pero en muchos grados coincidente. En el terreno literario, su mayor reflejo se encuentra en la obra de los dos grandes autores de terror de la época: Edgar Allan Poe, primero, y sobre todo el mayor testigo de estos acontecimientos: su gran discípulo Howard Philips Lovecraft.

En 1877 se acabaron las huelgas históricas del ferrocarril que buscaban mejores derechos para los trabajadores norteamericanos. Fue el año del desengaño: los negros que habían apoyado a los unionistas no disponían de mejores derechos y tampoco la clase obrera mejoró sus condiciones laborales. Muchos huelguistas fueron encarcelados o directamente asesinados. Una clase de élites industriales heredaba el pleno control del país. Al tiempo, se desarrolló la electricidad y la máquina de vapor: Thomas Alva Edison se alzó como arquetipo del empresario de su tiempo. Alguien capaz de invertir en el incipiente cinematógrafo lo mismo que contrataba pistoleros para aplacar las protestas obreras. La producción fabril sufrió un desarrollo exponencial que aumentó la industria maderera y la metalúrgica. Tampoco el sector agrario o el textil quedaron precisamente indiferentes ante estos desarrollos que contribuyeron a transformar la faz del país al tiempo que a extremar las distancias económicas entre la clase alta y la clase baja.

Contra lo que reza la pseudo-mitología liberal del “hombre hecho a sí mismo” y de la “meritocracia”, la mayoría de las grandes fortunas de la época venían en realidad de antiguo. Se trataba de una clase transversal al Norte y al Sur que en muchos casos se extiende hasta nuestros días manteniendo los mismos apellidos: John D. Rockefeller (creó la Rockefeller Foundation y la Chase Manhattan Bank), J.P. Morgan, Edward Harriman, Andrew Carnegie (creó la Carnegie Foundation) y tantos otros hicieron su fortuna gracias al petróleo, al telégrafo, al ferrocarril y a las nuevas industrias, además de la financiación de la banca judía británica de los Rothschild y la incipiente banca norteamericana de Abraham Kuhn y Solomon Loeb. También fundaron las más importantes universidades del país y además hicieron de la propiedad privada, de su capital financiero, la base de una concepción sacrosanta, pseudo-divina (si bien secularizada), de una idea de nación moderna que en cuestión de décadas se extendería al resto del mundo. Muchos de ellos eran importantes cargos dentro del Ku Klux Klan (KKK) o altos grados de la Masonería especulativa, esto es, racistas acérrimos convencidos de ser los agraciados por derecho propio en la Creación del Gran Arquitecto.

En las décadas finales del siglo XIX las oleadas de movimientos migratorios, tanto provenientes de Europa como relativos al flujo de la población norteamericana dentro de su propio territorio, fueron muy intensos. De alguna forma, la movilización total establecida por la Guerra de Secesión, en connivencia con la industrialización derivada asimismo del conflicto bélico, parecían haberse establecido de forma definitiva en la sociedad; y, de nuevo, esa es una característica que también se propagaría por el viejo continente después del período de guerras totales tecnificadas incoado en 1914. Junto con los pistoleros pagados por empresarios, la propia policía al servicio del Estado se encargó de ajusticiar de forma indiscriminada, con disparos, detenciones y ejecuciones más que dudosas, a todo instigador de huelgas o protestas, que inmediatamente era acusado de ser un peligroso anarquista y, en consecuencia, sufría el peso de toda la represión del Sistema.

Los juicios, por supuesto, no eran otra cosa que una farsa para preservar el orden económico establecido; la estructura profunda de las corporaciones determinaba en la sombra, a través de su fortuna y de su red de influencias, la estructura política del país. La impunidad de los poderosos para ambicionar, saquear, expropiar, explotar y avanzar en su dogma del crecimiento económico era absoluta. Nadie podía hacer nada por evitarlo.

Entonces como ahora, las decisiones políticas importantes del país eran tomadas en Wall-Street. Mientras, con un pie puesto en el siglo XX, la matanza de los nativos americanos fue culminada en Wounded Knee, en Dakota del Sur, donde una reserva india fue masacrada. En las siguientes décadas el exterminio racial tampoco cambiaría mucho sus prácticas: en el año 1921 se produce la masacre racial en Tulsa, una población negra que fue arrasada provocando centenares de muertos. Sin embargo, en esa década final del siglo XIX, fue cuando la verdadera industria norteamericana emergió: la armamentística. Estados Unidos, por medio de sus dirigentes en la sombra, se dieron cuenta de que la movilización total compuesta de industrialización e incremento en la producción, necesitaba de un ambiente bélico para expandirse. Por ello, en apenas unos años registraron conflictos en el Pacífico y en la parte sur del continente americano, cuyo máximo exponente sería la guerra contra España, invocando un casus belli que hoy sabemos de falsa bandera, a propósito de Cuba. No sería la última vez que los EEUU intervendrían en España: el asesinato de Carrero Blanco por orden de Kissinger y la CIA o el establecimiento de la Constitución de 1978 decretada por una mayoría de masones es buen ejemplo de ello.

Del reconocido masón Theodore Roosevelt al reconocido masón Woodrow Wilson se extendió una misma política exterior imperialista que resultaba muy rentable para los nuevos financieros industriales del país. Sin embargo, mucho más relevantes que Roosevelt o que Wilson, políticos encargados de leer discursos escritos por otros lo mismo que aplicar políticas determinadas por la estructura financiera profunda, son los hombres en la sombra que permanecieron más tiempo que ellos en el Gobierno: el ganador del Premio Nobel de la Paz Elihu Root, el atlantista Paul Drennan Cravath, el Secretario de Guerra Henry L. Stimson, el diplomático John W. Davis y muy especialmente el apodado “Coronel” Edward Mandell House. Por supuesto todos ellos eran masones y fueron los encargados, en los años siguientes, de organizar el Nuevo Orden Mundial posterior a la IGM bajo el rótulo de "The Inquiry". El decano, junto al célebre William Randolph Hearst, tan crucial para vender a la opinión pública las actividades bélicas en suelo extranjero, William Lippmann, tuvo otro papel clave en este incipiente tablero político.

En 1922 se publicó el primer número de la publicación Foreign Affairs, derivada del Council on Foreign Relations y muy determinante en la geopolítica atlantista del siglo XX. La financiación de los citados John D. Rockefeller y Andrew Carnegie favoreció la imbricación de este organismo dentro del Gobierno de los Estados Unidos, financiando distintos estudios de raíz confidencial que valieron para esculpir la política exterior del país durante décadas. Tras la Segunda Guerra Mundial emergieron nuevas figuras relevantes: David Rockefeller, hijo de John D. Rockefeller y creador de la Comisión Trilateral, fundador de la CIA y hermano del político John Foster Dulles y finalmente James Warburg, hijo del influyente banquero judío Paul M. Warburg y sobrino del también banquero Max Warburg, que le llevaba las finanzas al káiser Guillermo II.

El propio James, más tarde involucrado en el incipiente mundo de la droga que se popularizó en los EEUU a país de la difusión de la autodenominada “contracultura”, sintetizó muy bien la tendencia hacia la que está orientada el Consejo de Relaciones Exteriores en un discurso leído ante el Senado en 1950: “Tendremos un gobierno mundial, guste o no guste. Sólo falta saber si llegaremos a esto imponiéndolo por la fuerza, o si la humanidad se someterá de buen grado”. No es casualidad que estas palabras fueran pronunciadas justo después de que se creara, por orden del CFR, la OTAN para mejor aplicar el Plan Marshall, de nuevo ideado por los herederos intelectuales de Edward Mandell House.

En el marco de la conferencia de Paz de París de 1919, se terminaron de decretar los así llamados “14 puntos de Wilson” para la “reconstrucción” de Europa que fueron estipulados por un discurso del Presidente homónimo tan sólo unos meses atrás. Leídas por Wilson, las palabras eran más de su amigo Mandell House. Fue allí, en París, donde el propio Mandell House, junto con el “mago” de la opinión pública Lippmann, decidieron crear tanto el Council on Foreign Relations o Consejo de Relaciones Exteriores, fundado en 1921, (CFR) como la Reserva Federal de EE.UU, finalmente establecida en 1913 con los apoyos de, entre otros, Charles Norton (J. P. Morgan), Frank Vanderlip (National City Bank), Paul Warburg (banca Rothschild) y Nelson Aldrich (oligarquía Rockefeller). Curiosamente la mayoría de influyentes banqueros contrarios a la Reserva Federal murieron, como está ampliamente probado, en el hundimiento del Titanic.

Más tarde, en 1938, el filósofo antes de tendencia claramente fascista y más tarde reconvertido a liberal, el francés Louis Rougier, creó una reunión en nombre de Walter Lippman donde se hablaría del libro que éste publicó en 1937 relativo a los principios de “una buena sociedad”. Se considera el modelo previo para que Friedrich Hayek, amigo de Rougier, fundara años después, en una localidad de Suiza durante el año 1947, la Sociedad Mont-Pelerin, con el fin de actualizar la misma tendencia política iniciada en la Conferencia de Paz de París de 1919. Autores como Karl Popper o Milton Friedman son deudores directos del pensamiento de Lippmann.

Antes de ser una ideología política llamada “globalización”, el proceso de mundialización financiera ya estaba en marcha en los años 20, como culminación de un proceso iniciado tras la Guerra de Secesión norteamericana, que aumentó tanto la producción exponencial como el dinamismo libre de fronteras, a su vez basado en la proliferación de nuevas industrias y técnicas nacidas de la guerra y siempre orientadas hacia la propia guerra, entendida mucho más como fenómeno puramente técnico que como proceso meta-político profundo.

En cierto sentido, estas ligas económicas son todas herederas de la Sociedad Fabiana fundada el 14 de enero de 1884, de la que a su vez emanó la London School of Economics, inaugurada tan solo un año después como brazo educativo de aquella. Entre sus integrantes se cuentan John Maynard Keynes, Arnold Toynbee, Bertrand Russell, George Bernard Shaw o H.G. Wells. El propio David Rockefeller, hijo de John D. Rockefeller, estudió allí; algo que también se puede decir de György Schwartz, más conocido como George Soros, fundador de la Open Society erigida en honor de Karl Popper.

Existe una vinculación evidente entre los propietarios de la banca, el petróleo y la industria armamentística en los Estados Unidos de principios de siglo XX y también ahora en las primeras décadas del siglo XXI. La destrucción de la Tercera Roma, que era el nombre dado a la Rusia zarista, fue posible, según autores como Henry Coston, Emmanuel Malynski o Antony Sutton gracias a las ideas internacionalistas de Karl Marx y a la financiación de la banca judía estadounidense. Ejemplo de ello es que el judío Trotsky estaba casado con la hija del financiero judío Giovotovsky, socio de Max Warburg, el principal banquero alemán de la época.

El hermano de Max, Paul Warburg, fundador del CFR y padre, como hemos dicho, de James, fue uno de los principales promotores de la creación de la Reserva Federal, de la que compró numerosas acciones junto a otros colegas, tales como Jacob Schiff o James Stillman (que acabaron juntando sus apellidos con los Rockefeller), y cuyo papel centralizador en la política económica de los Estados Unidos es, por descontado, central, al punto de que su influencia está directamente relacionada con la deuda del país antes, durante y después del crack del 29. La devaluación de la moneda por medio de la creación de un exceso de crédito pareció premeditada.

El influyente Jacob Schiff, al que acabamos de mencionar, acabó relacionándose con el grupo de los judíos Solomon y Kuhn Loeb, fundado en 1867, para después casarse con la hija de uno de sus fundadores en 1875. A su vez, su hija se casó con un importante miembro de la familia Warburg en 1895. Eso le convirtió en yerno de Max Warburg: entre ambos financiarían la Revolución Bolchevique por medio del enlace familiar de un trabajador de Warburg con el judío Trotsky.

Antes de eso, Schiff convocó una reunión en la Quinta Avenida para el 6 de febrero de 1904 a la que debían asistir, como en efecto así ocurrió, importantes miembros de la prensa estadounidense así como destacados mandatarios del Gobierno. Por supuesto fue de espaldas a la opinión pública. Ante personajes tan influyentes como el editor de The New York Times planteó la necesidad de reforzar el apoyo en Japón en su guerra contra Rusia, para debilitar al zar todo lo posible. Por ello se puso en contacto con otros banqueros judíos influyentes como el británico Nathaniel Rotschild y con importantes grupos financieros estadounidenses gracias a la colaboración de William Rockefeller. También contó con el apoyo de Paul Warburg, importante banquero judío afincado en los EEUU, y de Max Warburg, importante banquero judío de enorme influencia en Alemania, para crear nuevas vías de entradas de financiación en Rusia contrarias a los intereses zaristas.

Mientras Europa como conjunto y los Estados Unidos como incipiente nación sufrían cruentas guerras como la de Secesión o las napoleónicas durante el siglo XIX, los miembros de la banca Rotschild, empezando por su patriarca Mayer Amschel Rothschild y por el heredero Nathan Mayer Rothschil, ganaron todas las batallas apostando siempre al caballo ganador, o incluso por los dos contendientes a la vez, con independencia de los ideales o de las patrias. En ese sentido, los Rockefeller son en cierto sentido una escisión norteamericana de la amplia trayectoria de los Rothschild en Gran Bretaña. Ejemplo de ello es que la empresa IG Farben, perteneciente a la familia Rothschild, desarrolló el pesticida Zyklon B a partir del azul de Prusia, inventado por el químico judío Fritz Haber sobre el trabajo previo del alquimista Johann Conrad Dippel, de Johann Leonhard Frisch y de Carl Wilhelm Scheele, y posteriormente utilizado por los nazis; mientras que el así llamado Informe Flexner en 1910 fue llevado a cabo gracias a la financiación de los Rockefeller por medio de la Fundación Carnegie, y de esos resultados deriva el actual consumo de fármacos en sustitución de distintos tratamientos alternativos y en buena medida consolidados en aquella época.

Incluso el joven, pero aun así ya influyente Winston Churchill publicó en 1920 un artículo donde distingue entre los judíos-nacionales y los judíos-internacionales, así como distinguiendo entre aquellos que defienden una tradición espiritual y aquellos que abogan por un materialismo acérrimo. Gracias a los esfuerzos de la banca internacional judía, Rusia no recibió apoyo económico de Inglaterra ni de ningún otro país relevante. Finalmente perdió la guerra, en parte por culpa de esa misma falta de apoyos. Lejos de quedarse ahí, la banca internacional judía comandada por Schiff siguió financiando la propaganda antizarista y, por supuesto, contribuyeron de forma decisiva a la entrada de los revolucionarios durante la Revolución de Octubre en 1917. A día de hoy, la fundación de los grupos financieros más importantes del mundo, tales como BlackRock en 1988 o The Vanguard Group en 1975, sería impensable sin la dirección de importantes financieros internacionales partidarios del desarraigo como el también judío Larry Fink, miembro de Phi Beta Kappa.

El citado grupo Kuhn, Loeb & Co, con el que tan estrechamente estaban relacionados los Schiff y los Warburg, se fundirá, finales de los años 70, dentro de Lehman Brothers, que el 15 de septiembre de 2008 quebró desencadenando la crisis económica más grave de lo que va de siglo en Occidente. Mucho antes de eso, en 1905, al término de la guerra ruso-japonesa, vieron la luz pública los Protocolos de los Sabios de Sión. Se trata de la primera versión completa de unos supuestos planes secretos de los grupos internacionalistas judíos.

Dio lugar al nacimiento de una sociedad secreta llamada “Las centurias negras” y fundada por el aristócrata Vladímir Mitrofánovich Purishkévich, que a su vez inspiró a los futuros “camisas negras” italianos, así como el nacimiento de la Orden de San Juan creada por Charles Pichel en los EEUU. Buena parte del contenido de los Protocolos es en realidad una adaptación del trabajo de una obra anterior: Diálogo en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu (1864), escrito por Maurice Joly (suicidado en 1878), por lo que se trata de una adaptación de los contenidos en origen dedicados a Napoleón III adaptados para la banca judía. A pesar de todo, la veracidad histórica del papel de Schiff en el hundimiento de la Rusia zarista está sobradamente contrastado.

Y, además, la descripción de esos círculos de poder ocultos es perfectamente válida para el movimiento Sinarquista del Imperio (M. S. E.), más conocida como  la “sinarquía”, que pretendió y seguramente logró, según Coston, infiltrarse en los principales organismos del Estado francés responsable del Tratado de Versalles para mejor crear una oligarquía detentadora del poder fáctico, gracias al apoyo de masones como Gaston Martin y de banqueros como M. Hypolíte Worms. Igual que el atentado atribuido a Gavrilo Princip está menos estudiado que el atribuido a John Wilkes Booth, la sinarquía europea está menos estudiada que los poderes ocultos de Wall Street en la misma época.

El 17 de mayo de 1930 el primer paso hacia una banca mundial, incluso antes de la creación del Fondo Monetario Internacional en 1945, fue establecido con la fundación del Banco de Pagos Internacionales (BIS), cuyo primer presidente estaba estrechamente relacionado con la familia Rockefeller: era Gates McGarrah, que trabajaba hasta entonces en la Reserva Federal y que será abuelo del futuro directo de la CIA Richard Helms. Fue establecido en la ciudad de Basilea (Suiza), país que fue neutral en las grandes guerras europeas del siglo XX, a pesar de su enclave geográfico altamente estratégico.

Se trata de un intento por crear una banca cosmopolita e independiente, a la manera de los Rothschild, en este caso financiada directamente a través de J.P. Morgan. Su utilidad política estaba muy ligada a la aplicación de Plan Young de 1930, un plan generado entre 1920 y 1930 para reparar las multas impuestas a Alemania por medio del Plan Dawes y a consecuencia del fin de la IGM. El nombre del Plan procede del banquero Owen D. Young si bien, una vez más, el verdadero maestro de operaciones era J.P. Morgan. Pretendía frenar los millones de dólares de indemnizaciones que Alemania todavía debía a los vencedores del conflicto. Sin embargo, también en eso el estallido del crack del 29 resultó catastrófico.

Podemos afirmar que si fue el grupo de creadores del Council on Foreign Relations el que determinó el Tratado de Versalles que hizo aumentar la inflación en Alemania, también podemos establecer que los mismos responsables de la ruina económica del pueblo estadounidense lo fueron del pueblo alemán. ¿Con qué fin? Eso que Giorgio Agamben sintetizaría, décadas después, como la capacidad de legislar en un marco de excepcionalidad. Incluso algunos políticos estadounidenses muy ligados al CFR como el futuro Presidente Herbert Hoover se quedaron anonadados por la dureza de las condiciones que los franceses exigían a los alemanes: las indemnizaciones de guerra acabarían arruinando a generaciones enteras. Directa o indirectamente, con el fin del primer conflicto civil europeo, una suerte de extrapolación del conflicto civil norteamericano vivido entre 1861 y 1865. En palabras de Eric Hobsbawn: “El siglo XX no puede concebirse disociado de la guerra, siempre presente aun en los momentos en los que no se escuchaba el sonido de las armas y las explosiones de las bombas”. El hundimiento del Lusitania en 1915 resultó a la postre tan devastador, en cuanto que anuncio, que antes el hundimiento del Titanic en 1912. 


Toda cultura es siempre una cultura del deseo y de la muerte; de la represión y el duelo. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, ese poder bifronte ha demostrado ser capaz de destruir el mundo y la mente con un solo botón; el Proyecto Manhattan y el Proyecto MK-Ultra vienen a demostrar que no hay lugar seguro: las grandes multinacionales, en consonancia con el poder del Estado, han conseguido que nuestro planeta quede reducido a Hiroshima, a Fort Detrick, a Nagasaki, a Palomares, a Chernóbil, a Guantánamo, a Fukushima, a Silicon Valley, a Wuhan. El planeta Tierra en su conjunto se ha convertido en una gigantesca central nuclear.

La socialdemocracia siempre ha ido de la mano de la Ingeniería Social: en Suecia, modelo laureado por toda la progredumbre, el matrimonio compuesto por Alva y Gunnar Myrdal fue pionero en la perfecta simbiosis de Estado y Mercado para modelar sociedades. En los Estados Unidos, existe el caso análogo con John M. Keynes, artífice del New Deal impuesto por el presidente Franklin D. Roosevelt; también en el mismo país, cabe recordar los “Catorce Puntos” que el masón Woodrow Wilson impuso en Europa bajo el consejo de su mayor asesor, el influyente Edward Mandell House. Retornando a la actualidad y, en tanto que versión degradada de las actividades que el clan de los Rockefeller, equivalente norteamericano de lo que los Rothschild suponen para Europa, tenemos ejemplos notables: Bill Gates, George Soros y Klaus Schwab; pero seguro que eso ya lo sabían.

El "coronel" Edward Mandell House, llamado el "presidente en la sombra" de Woodrow Wilson, autor del libro de política-ficción Philip Dru: Administrador, fue un masón de alto grado además de ser responsable de dos hechos históricos de una relevancia fundamental en el futuro de Europa tras la IGM: los 14 puntos de Wilson y el "Tratado de Versalles". Antes, Mandell House, banquero de oficio, había sido determinante en la entrada de Trotsky en Rusia con un pasaporte norteamericano y la posterior victoria de los bolcheviques en la "guerra civil" rusa; y, después, sería responsable, junto al también masón Louis Bourgeois, de crear la "Sociedad de las Naciones" en 1919, organismo que anuncia lo que será la ONU. Si la IIGM fue solo la consecuencia del "Tratado de Versalles", diseñado por Mandell House, y los 14 puntos de Wilson en realidad ideados por el mismo personaje cimentaron el futuro de Occidente, se puede afirmar que el "Nuevo Orden Mundial" no es una especulación, ni siquiera una aspiración, sino un hecho consumado de nuestro pasado.

El proyecto de construcción de una "Paneuropa" unida por encima de cualquier estado o nación, fue financiada por Louis de Rothschild y por los hermanos Paul y Max Warburg, banqueros ligados a la propia familia Rothschild, a la empresa "JP Morgan" de los Rockefeller y a la "Reserva Federal" de los Estados Unidos. Este proyecto tuvo dos fundadores principales: Otto de Habsburgo y, sobre todo, el masón de origen austriaco y aristocrático (si bien nacido en Japón) Richard Coudenhove-Kalergi. Su proyecto es el de unificar Europa bajo unos "Estados Unidos de Europa" de configuración federal.

Un proyecto que requiere prescindir de las soberanías nacionales, responsables de los conflictos europeos según Kalergi. Más tarde el estudioso de Hegel, el francés de origen ruso Alexandre Kojève, le dio una armazón filosófica a este proyecto político. Tras la IIGM, dicho proyecto paneuropeo se pudo llevar adelante con la colaboración del masón Winston Churchill, presidente de honor del Congreso de la Haya de 1948, donde se estableció la "hoja de ruta" que condujo a la constitución del Parlamento Europeo tal y como lo conocemos hoy.

Antes de eso, entre 1935 y 1996, en Suecia se estuvieron aplicando medidas de “higiene social y racial” de forma planificada. Coincidiendo en el tiempo con la teorías sociales de la “Escuela de Frankfurt” en filosofía, el partido socialdemócrata sueco se alejó del marxismo clásico —algo que, poco a poco, se iría extendiendo por todo el mundo— en un proyecto dirigido por el Premio Nobel de Economía y de la Paz Alva Myrdal. Los principios de dicha revolución demográfica aparecieron compilados en el libro La cuestión de la crisis de la población de 1934. Junto a su marido Gunnar, a la sazón Ministro de Comercio, se erigieron en “arquitectos” —término de connotaciones masónicas evidentes— de una sociedad nueva para un tiempo nuevo. Olof Palme sería el gran continuador de este triunfo de la “socialdemocracia” europea, aunque de alguna forma trataría también de denunciarlo.

Ese mismo modelo sueco de Myrdal lo quiso extrapolar a los EEUU el periodista Marquis Childs con su libro Suecia: el camino intermedio, escrito en 1936. Este modelo mereció la admiración de Winston Churchill o del propio Francis Delano Roosevelt, que quiso convertirlo en su modelo para el “New Deal” norteamericano que todos los keynesianos proponen como modelo económico.

Después de la mal llamada Segunda Guerra Mundial se fomenta en Occidente la clase media, el american way of life, el consumismo sin paliativos ni restricciones de ningún tipo. Al tiempo, se comienza a crear una burocracia mundial, supra-estatal, basada en organizaciones “filantrópicas” semejantes a El Club de Roma, todas ellas a imitación de la Fundación Rockefeller y similares, que sirven para crear planes de control a largo plazo, de forma que puedan incrementar la programación en nombre de “un futuro sostenible” y otras memeces semejantes, tan evanescentes como infantiles, que solo esconden su deseo de poder “fabricar” un futuro a su gusto, esto es, en el que ellos tengan más y nosotros menos.

Técnicas en principio militares como la cibernética o la energía nuclear aparecen gracias a estas bonitas justificaciones en la vida cotidiana de los ciudadanos. Sin que nadie se pregunte si estos hallazgos técnicos son en realidad buenos o malos para nosotros. La Agenda 2030, hoy famosísima gracias a que muchos políticos llevan su logo en la solapa, es el último ejemplo de esta vocación totalitaria. Hitler también hablaba de la “paz mundial” en la que todos seríamos felices.

En los años posteriores a la IIGM el General William Joseph Donovan, uno de los fundadores de la CIA, fue enviado a Gran Bretaña, por orden directa del Presidente Roosevelt, para dirigir el OSS (Oficina de Servicios Estratégicos) en Europa durante la inminente guerra mundial. De ahí nació la fusión entre el Instituto Tavistock y el incipiente proyecto MK-Ultra, sobre todo a partir de la muerte de Lewin en 1947, tras el fin del conflicto bélico. En esos mismos años, Siegmund Warburg, familiar de Paul Warburg y Max Warburg puso en marcha el fondo financiero S.G. Warburg & Co., que acabaría adquiriendo la compañía farmacéutica de origen suizo Sandoz, para la que el químico Albert Hofmann sintetizó el LSD en 1938.

Antes que el LSD inventado para una empresa propiedad de la Familia Warburg, el químico Felix Hoffmann inventó la aspirina y la heroína, los dos principales productos de la medicina alemana en la época, en el año 1897, para la empresa farmacéutica Bayern, que acabaría formando parte del conglomerado de empresas conocido como IG Farben, que desarrollaría el gas sarín y el Zyklon-B, y que estuvo dirigido en un primer momento por el Premio Nobel de Química Carl Bosch y el criminal nazi Hermann Schmitz.

En 1929 se creó un conglomerado químico similar en los Estados Unidos: la American IG, cuyo primer director sería Paul Warburg. Gracias a figuras como el citado Albert Hofmann o al británico Aldous Huxley, estas nuevas drogas serían introducidas en las nuevas generaciones tras la finalización del conflicto bélico mundial para mejor favorecer las técnicas de control social estipuladas desde el Instituto Tavistock. Ante una gran cantidad de estímulos, se produce una sobrecarga en la capacidad humana de decidir, que termina por ceder en manos de la autoridad la responsabilidad de la voluntad humana. 


Uno de los mayores magnates del siglo, el británico Cecil Rhodes, se destacó como filántropo defensor de la labor del mundo anglosajón, por medio del Imperio Británico, en la Historia contemporánea. Fue amigo personal de Nathaniel Mayer Rothschild y dominó el monopolio de la industria del diamante en Sudáfrica. Defendía la consolidación de un Estado mundial bajo la dominación anglosajona. Tras su muerte en 1902, sus discípulos fundaron la “Mesa redonda de Rhodes”, una organización secreta dedicada a consolidar su legado. De entre ellos cabe destacar a Lord Alfred Milner, que fue Secretario de Estado para la Guerra durante la IGM. En esos mismo años, Milner sería el principal artífice de la “Declaración Balfour”, que toma su nombre de Secretario de Relaciones Exteriores Lord Arthur Balfour, y que conforma un documento pionero, basado en las teorías sionistas de Theodor Herzl, que sería fundamental para el posterior establecimiento de un Estado de Israel en territorio palestino después de la IIGM.

Cecil Rhodes fue uno de los mayores representantes de la Sociedad Fabiana, organismo promotor tanto de la London School of Economics (LES) como del citado Instituto Tavistock, entre cuyos miembros-fundadores estaba el sexólogo Havelock Ellis, padre de la noción de “narcisismo” más tarde desarrollada por Sigmund Freud. De ahí nació el socialismo británico postulado por Robert Owen o Sidney Webb, del que más tarde nacería la idea de socialdemocracia tal y como la conocemos en la actualidad. Toda la intelligentsia anglosajona está marcada por la Sociedad Fabiana, como antes lo estuvo por la masonería: así, el joven Aldous Huxley fue acogido en la Universidad de Harvard por otro miembro destacado de la Sociedad Fabiana, H.G. Wells, un convencido darwinista (véase al respecto las distintas polémicas que Wells mantuvo con el católico G.K. Chesterton) que lo puso en contacto con el influyente historiador Arnold Toynbee y con el célebre ocultista Aleister Crowley, que entonces trabajaba para los Servicios Secretos británicos.

Huxley sería uno de los mayores divulgadores de sustancias psiquedélicas entre la juventud supuestamente contracultural, en las décadas siguientes. También defendería, en la línea de Toynbee y Campbell, el estudio de la mitología y la Historia desde una perspectiva universalista. En los Estados Unidos, Huxley fue un promotor del legado de Crowley, y de su trabajo resultaría la influencia que el mago tendría en bandas populares de la época como The Beatles, Led Zeppelin o Pink Floyd. Junto a Humphry Osmond, Gerald Heard, Ernest Dernberg, Baba Ram Dass (nacido como Richard Alpert), Jolly West y a Gregory Bateson (casado con la antropóloga biologicista Margaret Mead), Huxley impulsó la metodología de ingeniería social establecida por Kurt Lewin y Herbert Kelman entre la sociedad de la época. Fue una forma de desautomatizar la conciencia política subversiva que comenzaba a poseer a la juventud en aquellos años.

El uso de la mescalina y el LSD fue fundamental para que la operación comandada por Huxley bajo la dirección de la OSS, primero, y la CIA, después, tuviera éxito. El hombre que instruyó a Huxley y los suyos en el uso de estas sustancias fue Harold Abramson, uno de los principales artífices del Proyecto MK-Ultra. También Alan Watts y Timothy Leary formaron parte del proyecto, de manera más o menos consciente. Otro “hombre fuerte” del OSS, Alfred M. Hubbard, más conocido como Capitán Tripis hizo mucho porque la empresa psiquedélica se propagara entre las nuevas generaciones. En 1955, cuando Huxley había escrito distintas obras influenciado por su propio consumo de drogas, así como una célebre distopía en la que imaginaba una sociedad dominada por los Controladores Mundiales, a través de la farmacología y la química, comenzaron los experimentos en grupo con mescalina. La droga, al ser puesta en común con técnicas de hipnosis, terminaba por anular la voluntad de los individuos en favor de una orientación de la experiencia en pos de la dirección estipulada por los controladores mentales.

La experimentación con drogas en un Hospital para veteranos de Palo Alto era un hecho. Huxley acabó trabajando para la Universidad de Harvard, donde también estuvo contratado Leary y que fue un campo de experimentación crucial para la CIA, y para el MIT (Instituto Tecnológico de Massachussetts). En el seminario “La religión y su significado en la Edad Moderna” se sentaron las bases de la así llamada “contracultura”, que sería difundida por medio de la música y la publicidad de la época, generando una espiritualidad contra-iniciática y sincrética, influenciada por una lectura teosófica del Libro tibetano de los muertos, fundaron gracias a algunos jóvenes voluntariosos como Michael Murphy y Richard Price, un Instituto para el estudio de las religiones desde una perspectiva New Age en el año 1963. El trabajo pionero de Jack Parsons, primero, y Jack Sarfatti, después, en el intento por aplicar los nuevos desarrollos de la física cuántica al campo de la conciencia personal y colectiva. Poco a poco el círculo se cerraba sobre sí mismo.

Relacionado, como no podía ser de otra forma, con la Sociedad Fabiana y algunos de sus más ilustres miembros ya citados, tales como Toynbee o Huxley, en 1951, Lord Bertrand Russell publicó su libro El impacto de la ciencia en la sociedad, donde de alguna forma postula el establecimiento de un Despotismo Ilustrado de signo cientificista y tecnocrático que pone muy a las claras sus similitudes con el mundo establecido unas décadas atrás en las páginas de Un mundo feliz (1931). Russell defendía la idea de una “dictadura de la ciencia” bajo los precedentes de, entre otros, el psicoanalista Sigmund Freud y el sacerdote Iván Petróvich Pávlov. Los medios de comunicación como la radio o el televisor, la prensa escrita o el cine tendrían un papel clave para asentar socialmente esta dictadura en el marco de la socialdemocracia tal y como la concebían los fabianos. La diferencia entre promover la expansión de la conciencia y promover la domesticación de la conciencia puede resultar muy fina. 


Dos investigadores del Instituto Tavistock desarrollaron en 1953 un estudio que relacionaba estudiar la relación de interacción entre obreros y máquinas en los nuevos ambientes laborales. Eric Trist y Frederick Emery, los dos investigadores citados, extrajeron diversas conclusiones sobre esta indagación sociotécnica, entre las que destacan sus conclusiones sobre las así llamadas “turbulencias sociales”.

Para mejor imponer las “condiciones futuras” a las que en principio los sujetos que participaron en los experimentos eran renuentes, era recomendable encadenar una serie de “impresiones” que terminarían por introducir el terror en la mente de quienes las padecieran. Esta “psicosis colectiva” llevaría a la mayoría de la población a huir de la realidad por medio del entretenimiento y la evasión; algo que, desde nuestra perspectiva, nos lleva directamente a pensar en la realidad virtual, los medios de comunicación, la diseminación de una farmacología terapéutica y el uso de drogas con fines recreativos.

La disociación se extendería sin trabas por todas las sociedades del mundo desarrollado. La tensión y la confusión protagonizan el primer estadio del nuevo paradigma. Después llega la violencia desmedida, la reacción animal en busca del retorno de la seguridad. Más tarde, se produce una intervención de arriba hacia abajo para guiar las reacciones sociales hacia un estado de control total. En último término y gracias a esta implementación jerárquica la población acaba aceptando aquello que en un principio rechazaba.

El papel de la realidad virtual, la prensa y la alteración de la realidad mediante el consumo de productos químicos resulta clave en la fase de asimilación final. A mayor nivel de fragmentación interna, más fácilmente se podrán imponer dichas medidas. El repliegue de cada ciudadano hacia su propia vida privada como parte de una atomización mayor. La desaparición del conjunto de tradiciones y costumbres compartidas. Y, por último, la desintegración social sin vuelta atrás. Un paso necesario para que el Poder pueda aparecer ofertando socorro en forma de una dominación más estricta aún, si cabe.

Sin el Instituto Tavistock no existiría ni la contracultura californiana de los años 60 ni la labor académica de la así llamada Escuela de Frankfurt. Y eso es así porque nadie como Kurt Lewin supo entender en qué consistía la ciudadanía en el contexto del siglo XXI: “La persona nunca debe tener muy claro qué lugar ocupa y qué puede esperar”. El terror como nuevo paradigma social: gracias a la epistemología surgida de la física cuántica y a las ramificaciones sociológicas y psicológicas del control mental.

Cuando en 1959 tuvo lugar la primera conferencia internacional sobre las terapias con LSD, con el beneplácito de la Fundación Josiah Macy J.R., un vehículo de tantos manejados por la CIA, un grupo de científicos replicó la misma fotografía tomada en Solvay en 1927. El lugar de honor de Albert Einstein dejó pasó al del Doctor Paul Hoch, de la misma forma que el químico y colaborador de la CIA Harold Abramson replicaría al físico Niels Bohr. Por fin los descubrimientos acerca de la naturaleza del universo encontraban su espejo en el interior de la mente humana.

El publicista Edward Bernays, sobrino del padre del psicoanálisis Sigmund Freud (además de antepasado él mismo del fundador de Netflix), desarrolló en 1928 el término «propaganda», cuyos principios serían aplicados de ese momento en adelante a la publicidad y a la televisión, en un largo intervalo de tiempo en el que las grandes empresas forjaron la capacidad de deseo de la población occidental. Un extenso período de tiempo, decíamos, donde la sexualización era cada vez mayor y la reproducción cada vez menor, al menos para los países desarrollados tecno-científicamente; y ese contraste tan grato a los enemigos de la natalidad no es fruto de la casualidad. Todo aquello que es considerado pecado para la Iglesia, es reivindicado por aquel que se identifica con su enemigo declarado desde el principio de los tiempos: la Bestia. Aquello que comúnmente se llama “liberación” estos días no es más que un apelativo útil de la neo-lengua, una estrategia más de propaganda para camuflar la violenta iniciación a la que sometió el Occidente profano, como veremos a continuación; y hacer pasar discretamente inadvertida una realidad así de tangible es, quizás, el mayor éxito que se le puede atribuir a la propaganda tal y como la definiera Bernays. Una figura fundamental en el «control de la natalidad», que en realidad es otro nombre para la eugenesia, fue Margaret Sanger, venerado ícono del feminismo e ilustre fundadora de la lucrativa empresa abortista “Planned Parenthood”, más tarde dirigida por William H. Gates, padre del magnate Bill Gates. Fue, precisamente, en la revista que Sanger editó en 1924, titulada “La mujer rebelde”, donde por primera vez apareció el término «control de la natalidad»; y ya antes que su homóloga europea Simone de Beauvoir dijera que «lo personal es político», Sanger fue pionera en la separación pública de sexualidad y reproducción, un mensaje de hedonismo que terminaría calando tras el Mayo del 68 francés y la obra de autores de la Escuela de Frankfurt como Herbert Marcuse, padre del así llamado «freudo-marxismo» por saber entrelazar de manera indistinguible los postulados políticos de Marx con las teorías sexuales de Freud. Feminismo, eugenesia y propaganda comparten, pues, un origen relativamente común y unos fines del todo semejantes. La inteligencia de Sanger le permitió comprender que la burocracia estatal era un instrumento demasiado lento para sus ambiciones eugenésicas y que, por lo tanto, era mejor introducir dicho elemento anti-natalista dentro de una idea mucho más atractiva: la «liberación de la mujer» y su «salud reproductiva». Una noción fundamental para entender la alianza de largo recorrido hasta nuestros días entre abortistas, feministas y eugenistas. Sanger, que vivió mantenida por su marido casi toda su vida, fundó en 1957 la Internacional Pathfinder, cuyo fin era y es promover el aborto y la esterilización, y que pronto se convirtió en distribuidora de la píldora anticonceptiva, un fármaco lucrativo y adictivo que, entre otros efectos secundarios, reduce drásticamente la libido, además de afectar de manera directa a la fertilidad. En realidad, Sanger provenía intelectualmente del racismo biológico del siglo XIX y, más aún, del keynesianismo intervencionista posterior al New Deal de Roosevelt, que a su vez influiría en el nacimiento de la socialdemocracia sueca y hasta de la UE. Discípulo aventajado de Sanger, el investigador Alfred C. Kinsey fue un conocido entomólogo que en 1948 publicó el primer informe socialmente relevante sobre la «orientación sexual», donde supuestamente analizaba las costumbres íntimas de la sociedad estadounidense. En dicho informe se revelaban prácticas sexuales escandalosas y hasta degeneradas para cualquier sociedad puritana, que hasta entonces eran tenidas como residuales y minoritarias, pero que Kinsey deseaba promover entre un amplio público. Por supuesto, el informe estaba amañado y la mayoría de entrevistados por Kinsey resultaron ser enfermos, presidiarios y trastornados; si bien, pesar de ello, hoy en día son todavía muchos los que creen en la veracidad del informe y lo citan para defender aberraciones como la pederastia, el sadomasoquismo o el incesto. La obra de Kinsey se repartió a lo largo de dos volúmenes: El comportamiento sexual en los hombres, de 1948, y El comportamiento sexual en las mujeres, de 1953 (una fecha sobre la que volveremos). Este trabajo que todavía hoy constituye un referente a seguir en ciertos ámbitos universitarios, fue posible gracias a la financiación y el indispensable apoyo de la Fundación Rockefeller; aunque, lejos de quedar contento con eso, Kinsey fundó la comuna Oneida, una secta que se extendió durante la década hippie y hasta 1979, y que llegó a contar con más de 300 miembros. Además de dedicarse a filmar las orgías de los distintos miembros con fines “científicos”, en las actividades de dicha comuna llegaron a registrarse casos de abusos sexuales a adultos y, sobre todo, a menores, que se saldaron con intervenciones policiales de por medio. Como tantos otros contemporáneos, Kinsey era un seguidor de los postulados mágicos del célebre ocultista británico Aleister Crowley; y, muy especialmente, de su concepción sexual de la Makgia (con «k»); de hecho, el biólogo Kinsey visitó en 1950, junto al cineasta Kenneth Anger, autor de cortometrajes como Lucifer Rising (1972), la Abadía de Thelema situada en Cefalú (Sicilia), donde Crowley había fundado su templo para mejor anunciar la llegada del Eón de Horus (1904). La Abadía de Thélema se encontraba adornada por pinturas pornográficas realizadas por el propio Crowley y que inspiraron tanto a Anger como a Kinsey. Fue precisamente en 1953, fecha de culminación del trabajo teórico de Kinsey, cuando otro secreto seguidor de la Makgia sexual crowleyana, el magnate Hugh Hefner, fundó la revista Playboy, gracias a cuya modulación del deseo en el imaginario norteamericano, las ideas de Kinsey pudieron instalarse de una vez en la mente de generaciones enteras.


Una historia secreta del IV Reich. Por Guillermo Mas Arellano

 

Una historia secreta del IV Reich 




Por Guillermo Mas Arellano





El mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial, que es el mundo postmoderno y que ya ha acabado, es ante todo esta civilización mundial del no-ser. Igual que hubo en otros tiempos tradiciones cuyo centro era el ser, era el ser estar construidos en torno a una idea de la sacralidad, en torno a una noción de comunidad, en torno a una geografía, en torno a una sangre, un linaje que se ha mantenido y que debe ser mantenido, pues esta es una civilización del no-ser. Es una civilización que ya ha asumido esa inversión de los valores humanos como propia y la ha puesto al servicio de la voluntad de la tecnología. Y antepone la voluntad de los procesos tecnocientíficos a la voluntad de lo humano. Como decimos, no es un proceso aleatorio, es un proceso que ha sido favorecido por una oligarquía concreta que es la que ha asumido que el proyecto espiritual humano ha fracasado. Es decir, que la tradición era algo que debía ser dejado atrás y que se debían conseguir un mundo utópico, ese mundo feliz del que hablaba Aldous Huxley, esa edad del espíritu de la que hablaba Joaquín de Fiore, esas utopías socialistas de las que hablaban desde Auguste Comte, Karl Marx, Owen y tantos otros en Inglaterra, Robert Owen, la sociedad fabiana, todos estos que ya conocemos después la ONU, la UNESCO y demás. Y a día de hoy pues la Agenda 2030, podríamos decir. El ser humano nihilizado es el infraser, incluso el subser, porque el no-ser, en términos espirituales, produce un infraser, en términos materiales, que espera ya ser superado y sustituido por la inteligencia artificial. Las personas fascinadas por la Inteligencia Artificial son infraseres que están orgullosos de serlo y que reconocen que la inteligencia artificial es mejor que ellos. Pero el ser humano que es superado por la Inteligencia Artificial no es peor objetivamente que la inteligencia artificial, pero ha trabajado para ser peor. Es decir, que la inteligencia artificial solo va a ser mejor que el humano cuando el humano está mutilado, cuando el humano niega su propia naturaleza, como ya está ocurriendo. Y cuando esto ocurre durante mucho tiempo y cala, ocurre que no hay un futuro humano a la vista, como sucede actualmente en nuestro paradigma. Entonces, en los últimos dos siglos, sobre todo, por poner un marco reciente, y ya vamos a terminar con el marco teórico, todo empuja desde el punto de vista tecnocientífico hacia afuera, de nuevo a la conquista de ese mundo exterior, desde el descubrimiento de los rayos X a la creación de X, de Twitter, que nos tiene todo el día enajenados, todo el día descubriendo lo que ocurre al otro lado del mundo sin saber lo que le ocurre al vecino, sin saber quizás lo que le ocurre a algún familiar con el que estamos peleados, sin saber lo que le ocurre a nuestros amigos de los que ya no nos preocupamos. La entropía triunfa en este mundo, la entropía como caos, como descomposición, donde el ser humano ha dejado de ser interesante. El ser humano ya no es interesante, por eso las noticias, los libros, todo este ensayo que se consume, ¿de qué habla? ¿Hablan de algo que tenga que ver con lo humano? No. De hecho, ni la autoayuda. La autoayuda para único para lo que sirve es para Bueno, y ahora que no me he muerto, continuaremos. Entonces, ahora hacemos un salto temporal y nos vamos. Una vez hemos entendido que después de la revolución americana, dicen por aquí que saque la parte gay, ya llegaremos, hombre, no me sean ustedes impacientes, que vamos a hablar de eso y de mucho más. Después de entender que la estatolatría se acaba imponiendo en Estados Unidos, al punto de que Estados Unidos, que todavía nos vende a día de hoy de que es un país de la libertad y el libre-mercado, que está contra el Estado porque no tiene seguridad social y demás zarandajas… Una vez comprendemos que no, que no es así, que la estatolatría se impuso desde el inicio de la nación estadounidense, que la victoria nada casual de la idea de unos Estados Unidos contra la idea de una Confederación también tiene que ver con eso todo queda bastante claro. Después de la primera guerra tecnificada de la historia la Guerra Civil norteamericana se convierte en el primer conflicto donde se utilizan nuevos modelos armamentísticos derivados de la industrialización. Esto también es muy importante entenderlo a partir de libros como el de Howard Zinn, que es uno de estos marxistas que hace muy buenos libros de historia, La historia alternativa de los Estados Unidos (1980), entendemos que es la primera guerra tecnificada y que eso tiene mucho que ver con la importancia que ya tiene desde aquellos años, no digamos hoy, la industria armamentística. La industria armamentística, junto con la industria del petróleo, son las dos grandes industrias norteamericanas a finales del siglo XIX, sobre las que se fundará la oligarquía propiamente norteamericana, y obviamente eso se ve reflejado en su Guerra Civil y en todos los años posteriores, hasta llegar a este 1917, a esta Primera Guerra Mundial, donde la guerra tecnificada se extiende a Estados Unidos a Europa en esa guerra civil europea, que realmente es la primera guerra mundial. Pero mientras tanto, mientras esta debacle civilizatoria ocurre, mientras los europeos nos entretenemos destruyendo el mundo imperial que se remonta a milenios de antigüedad, en Estados Unidos se produce un movimiento que se llama America First. America First es un movimiento que proviene de una máxima acuñada en el año 1917 por Woodward Wilson. El autor que realmente está detrás de esta máxima, así como de La Sociedad de las Naciones que es la base para la ONU actual fue su consejero Edward Mandell House, en la práctica mucho más que un simple asesor, ya que es el verdadero arquitecto detrás del Orden Mundial nacido de la IGM así como de la creación de la Reserva Federal y de tantos otros puntos de inflexión que también vienen de provienen de un rito sacrificial; igual que nosotros venimos del 11S, Mandell House, Wilson y demás figuras relevantes de aquella época provienen del hundimiento del Titanic. Si el 11S es el trauma fundacional de nuestra época, el del Titanic lo es para el tiempo que conocemos por la creación de la Reserva Federal, la Primera Guerra Mundial y el crack del 29. También el movimiento America First, erigido sobre la máxima de Wilson, vendrá a partir de esta tragedia, sobre todo si tenemos en cuenta que su primer personaje relevante fue William Randolph Hearst, el famosísimo magnate de la prensa que inspira el personaje de Ciudadano Kane (1941), esa enorme película de Orson Welles, la obra de un brillantísimo cineasta y de un hombre de cultura enorme. William Randolph Hearst en 1920 se declara como abiertamente pro-alemán en la Primera Guerra Mundial y en 1932 se involucra en este movimiento en America First del que estamos hablando, que es abiertamente germanófilo, si bien se declara a sí mismo en términos más laxos, como un movimiento patriótico posterior a la Primera Guerra Mundial que lo que pretende es tender lazos entre Estados Unidos y Alemania, tras la delicada situación en la que ha quedado el país tras los acuerdos de paz. Muchos de los miembros originales del America First, así como de sus miembros actuales, provienen familiarmente de Alemania. Por ejemplo, Donald Trump, cuyos abuelos son alemanes y provienen de Baviera. Su abuelo, Friedrich, muere tempranamente y la matriarca, Mary Anne MacLeod, que es escocesa de origen, es la que lleva los negocios. America First no es un movimiento de cuatro ciudadanos, es un movimiento en el que está William Randolph Hearst, que es el magnate de la prensa, el tipo que en 1898 se pone a vender la versión de que España ha bombardeado un submarino norteamericano, que sabemos que es mentira, el desastre del Maine es una invención, es un ataque de falsa bandera. El principal responsable de que España perdiera Cuba en una guerra es William Randolph Hearst, que es el que le vendió esta idea al público norteamericano. Bien, pues este mismo señor, imperialista, germanófilo, lo que hace es buscar otros inversores como JP Morgan, del que vamos a hablar hoy, Astor, del que vamos a hablar hoy, Rockefeller, Whitney y tantos otros… Unos personajes, todos ellos, orgullosamente antizquierdistas, y no solo es que sean antizquierdistas, sino que son profascistas. William Randolph Hearst, en varios de sus periódicos, publicó artículos de un tal Adolf Hitler, un pintor austríaco que después hizo carrera. Bien, pues William Randolph Hearst era tan pro-germánico que publicó artículos de este austríaco. De todo esto habla Caroll Quigley en su libro Tragedia y Esperanza (1966), en dos tomos. En este libro de Quigley que es un estudio muy profundo y que será continuado de manera no directa por La trilogía de Wall Street (1974-6) escrita por Anthony Sutton y muchos otros que han venido después, nos habla del grupo de la Mesa Redonda y La Liga Anticomunista Mundial como dos grupos relacionados con America First. El grupo de la mesa redonda está compuesto por los herederos económicos y morales de Cecil Rhodes, un magnate involucrado en el negocio de los diamantes, entre tantos otros, con propiedades en Sudáfrica. No olvidemos que el abuelo de Elon Musk, Joshua Haldeman, también estaba involucrado en negocios en Sudáfrica. Y Cecil Rhodes, que era a su vez un discípulo de John Ruskin, este importante filósofo y esteta que influyó en autores como Marcel Proust y tantos otros. Bueno, pues Cecil Rhodes murió dejando su herencia para que otros la aprovecharan para seguir con el imperio WASP (White Anglo-Saxon Protestant), que es ese imperio que mezcla el imperio británico y el norteamericano incipiente. Este grupo de inspiración artúrica, la Mesa Redonda fundada en 1909, más tarde se convertiría en otro grupo afincado en los Estados Unidos, en vez de en Gran Bretaña, que sería la Sociedad de los Peregrinos. La Sociedad de los Peregrinos (en el original: Pilgrims Society), se compone de dos agrupaciones: una rama británica protagonizada por los Astor, que también están en el America First, y una rama estadounidense también protagonizada por los Astor, que es mucho más conocida. A veces olvidamos que conocemos mucho más de Wall Street que de la City, y que eso significa que la City es mucho más importante que Wall Street, de lo que se deriva que también es mucho más importante la rama británica de la Sociedad de los Peregrinos que la estadounidense, precisamente porque conocemos mucho más de la Sociedad norteamericana de los Peregrinos, que es de lo que vamos a hablar aquí, así como de la Liga Anticomunista Mundial, de la que enseguida pasaré a hablar. Tengo la teoría de que Donald Trump es perteneciente a día de hoy de la Sociedad de los Peregrinos norteamericana, que es fundada el día 11 de julio de 1902 en el Waldorf Astoria de Nueva York. El 11 de septiembre de 1941 Charles Lindbergh, el famoso piloto abiertamente profascista, abiertamente pro-germánico, pronuncia un discurso en el contexto del America First, donde aboga por no participar en la Segunda Guerra Mundial. De aquí debemos saltar al discurso pronunciado por Dwight Eisenhower, que es el predecesor de John Fitzgerald Kennedy, donde por primera vez se denuncia el complejo militar industrial. Kennedy también da algún discurso hablando de ciertos grupos, del oculto y demás, y obviamente yo siempre he visto la mano del Complejo-Militar-Industrial detrás de su muerte. La descripción que da Eisenhower en el 55 va dirigida a un grupo muy concreto, que es el Consejo de Seguridad estadounidense, que es otro de estos grupos claramente deudores de la America First. Siempre hay nombres que se repiten en ambos. Las siglas son ASC, que se basa en America First, está fundado en septiembre de 1940 y está dirigido por un general. Ahí es donde está el Deep State, ahí es donde estaba Lindbergh. Este general es el general Robert E. Wood, que habla de hacer reuniones patrióticas comandadas por militares y empresarios. Robert E. Wood cuenta con la participación de un miembro de los servicios de inteligencia que es Robert R. McCormick; y además cuenta este consejo de seguridad estadounidense con donaciones de Henry Ford, que es un antisemita y un pro-germánico, y con la participación de George Geisling, miembro del partido nazi, que también forma parte del Consejo de Seguridad estadounidense. Ahora vamos a ver la relación que tiene esto, primero con el Consejo de Relaciones Exteriores, el Council on Foreign Relations, el CFR, fundado por los Rockefeller, que tiene mucho que ver con el Consejo de Seguridad estadounidense, y sobre todo con el FBI. No se puede entender la figura del fundador y director del FBI sin entender su relación perversa con el sexo, porque J. Edgar Hoover, como Roy Cohn, que son dos personajes de los que enseguida vamos a hablar, son dos homosexuales anti-homosexuales; y asimismo son dos homosexuales que llegaron a altos puestos en el Poder-Religión a base de extorsionar con escándalos sexuales a mucha gente, sobre todo a homosexuales, siéndolo ellos también. En los años 40, J. Edgar Hoover estudia la América First con el FBI, o sea, encarga ya varios informes y concluye, porque se encargaba de estudiar grupos subversivos de izquierda a derecha, etc. De hecho, durante la contracultura el FBI tuvo un gran papel como represor, por supuesto, de todo movimiento contracultural, infiltrándolo, como ya se proponía hacer a partir de la Liga Anticomunista, el América First y el grupo de la Mesa Redonda, infiltrando grupos contraculturales y matando a quemarropa, en algunos casos, literalmente a quemarropa, a líderes. Sin duda, Hoover estudió a fondo el América First y en los informes del FBI que han trascendido, que han sido desclasificados, se señala que detrás de la América First estaba el gobierno alemán. Entonces, cuando vemos las relaciones evidentes entre el Consejo de Seguridad estadounidense, personajes como George Geisling, y vemos este informe y otros del FBI, informes también de autores que han estudiado esta época, que señalan que detrás de la América First está el gobierno alemán, porque obviamente al gobierno alemán le interesa que tipos como Charles Lindbergh, como William Randolph Hearst, se posicionen en contra la guerra contra Alemania. Digámoslo con claridad: detrás del ala más dura del patriotismo norteamericano está el gobierno alemán. Que es de nuevo de lo que más tarde habla Philip Roth en su novela La conjura contra América (2004), que no por casualidad está hecha en 2004, porque él habla en clave de su actualidad a través de esta ucronía; y que tiene también que ver con la Operación GLADIO, porque esto es lo que luego se va a implementar en Italia. La Operación Gladio es el nombre que conocemos para esto que estoy describiendo en Italia, pero realmente ocurrió en toda Europa y ocurrió en el propio suelo estadounidense. De hecho, esto ya es una Operación Gladio interna, puesta en marcha para infiltrar movimientos de izquierda y patrocinar movimientos de derecha con empresarios y militares. Lo que pasa es que no se llama Operación Gladio al America First, aunque se debería, porque tuvo lugar en Estados Unidos, no en Europa, y se estuvo haciendo en los años 20, los años 30, los años 40, los años 50. Es después de la Segunda Guerra Mundial, en los años 50, que empieza a ocurrir en Italia con ese título, Gladio, pero realmente de lo que estamos hablando cuando hablamos de la Liga Anticomunista o del America First es de Gladio. En 1952, Roy Cohn, abogado, comienza a colaborar con J. Edgar Hoover como informante investigando un caso de comunistas infiltrados en la ONU. Es decir, el homosexual anti-homosexuales. J. Edgar Hoover conoce al homosexual anti-homosexuales Roy Cohn, que ya era una figura conocida, porque era abogado de la Mafia y ahí está el vínculo entre la mafia, el FBI, la CIA, que sobre todo es conocido por los intentos de matar a Fidel Castro para volver a instalar casinos en Cuba, que eran muy beneficiosos para la Mafia y para el propio Gobierno norteamericanp. La ideología de extrema derecha que hay detrás de la Mafia, y que muchas veces es dejada de lado, es la de un catolicismo antiguo y una cultura machista. Cabe recordar, en este sentido, que también la mafia, como por otro lado el Ku Klux Klan (KKK), es una sociedad secreta. Cohn fue un informante del FBI desde los años 50 hasta la muerte y sobre todo se dedicó, en calidad de abogado de la Mafia, al tema de los casinos. No es casualidad que Donald Trump, como constructor y en continuidad con su padre, Fred, haya sido sobre todo un constructor de casinos.¿Por qué Donald Trump es un discípulo de Roy Cohn? Roy Cohn fue abogado de Donald Trump, cierto, pero no un abogado cualquiera, ya que Donald Trump le debe toda su filosofía a Roy Cohn. Roy Cohn fue ayudante del senador Joseph McCarthy en los juicios de listas negras de los años 50. O sea, Roy Cohn es un tipo ideológicamente de extrema derecha, igual que J. Edgar Hoover. Profundos anticomunistas y profundos anti-homosexuales que trabajan para el Deep State con métodos propios del crimen organizado y el respaldo de la ley sobre sus hombros. Roy Cohn, sobre todo, se destaca en el caso de Joseph McCarthy, de las listas negras. También trabaja en el caso de la condena a muerte del matrimonio Rosenberg. y además de todo, era un enemigo acérrimo de los Kennedy. O sea, Roy Cohn, como también la Mafia, odiaban a los Kennedy, sobre todo a Robert Kennedy, porque John, su hermano,había llegado a la presidencia con el apoyo de la Mafia, gracias al contacto de Frank Sinatra, y a la influencia de Santos Traficante y de tantos otros mafiosos de la época, a los que después traicionó iniciando investigaciones desde la oficina del Fiscal General. Por lo tanto, Roy Cohn era un profundo enemigo de los Kennedy y J. Edgar también, Roy Cohn era de extrema derecha y J. Edgar también. J., y J. Edgar era un profundo extorsionador…. Igual que Cohn. El director del FBI tenía información, por ejemplo, de la homosexualidad de Eleanor Roosevelt, porque ya hemos dicho que odiaban a Roosevelt, y la mujer de Roosevelt, Eleanor, era lesbiana. Entonces tenía información sobre ella y con eso extorsionó nada menos que al Presidente de los Estados Unidos con ella. Hoover tenía también información sobre la vida sexual de Martin Luther King, sobre la vida de Kennedy, sobre los escándalos extramaritales y los extorsionaron con eso también. Por eso Hoover se mantuvo en el cargo 48 años, porque extorsionó a todos los presidentes y tuvo un poder que no han tenido la mayoría de dictadores en el siglo XX. Eso es lo que hizo Hoover: permanecer en el poder a base de escándalos ajenos, gracias a que tenía una caja fuerte llena de archivos como para destruir a medio país. Y Roy Cohn, que era el mejor discípulo de Hoover, aprendió la lección, e hizo exactamente lo mismo; y, de hecho, es sabido que hay varios casos que involucran a Donald Trump, casos judiciales que tienen que ver con concesiones públicas y que tienen que ver con rebajas de hacienda que ganaron precisamente gracias a la extorsión de Roy Cohn. Gracias a que Roy Cohn tenía información de fiscales y los extorsionó sin pestañear siquiera. Roy Cohn también es un personaje rodeado de simbología. Por ejemplo, él estuvo viviendo en una suite del hotel Plaza de Nueva York. Los hoteles son muy importantes en todo esto, como hemos visto. La Sociedad de los Peregrinos se funda en un hotel de los Astor y estos tipos se reúnen en hoteles, que no dejan de ser no-lugares diseñados a partir del artificio. Donald Trump también es famoso por construir y poseer hoteles. Y el número de habitación en el que vivía Roy Cohn en Nueva York era el 233. Sigamos con los hoteles… La extraña muerte de Howard Hughes todavía no ha sido aclarada y sucedió, precisamente, en el Hotel Xanadu Beach Resort & Marina, que tiene el mismo nombre que la morada en la que vive el personaje de Orson Welles Charles Foster Kane, en la película Ciudadano Kane, basado, ya hemos dicho, en William Randolph Hearst. El Hotel Xanadú está situado en las Bahamas y fue la última morada de Howard Hughes hasta su muerte, acaecida el 5 de abril de 1976, tras un largo confinamiento, que algunos señalan como voluntario y otros como forzado. A partir de la muerte de quien fuera un importante magnate, que comenzó sus andanzas en el cine en 1948 como responsable del estudio de Hollywood RKO Pictures, se lleva a cabo una reorganización de todo su inmenso poder, que es muy extenso, y se ramifica a lo largo de ámbitos muy diversos. Las teorías de la conspiración hablan de que Howard Hughes, que se encontraba en un estado de salud lamentable, muy delgado, drogado, frágil, había sido manipulado y obligado a permanecer encerrado. Esta es una de las teorías que hay, porque según parece Hughes se oponía a todo este conglomerado de extrema derecha del que estamos hablando hoy sin ser tampoco un hombre izquierdista. Después de la muerte de Hughes hay dos empresas, sobre todo hay una empresa que se llama Resorts International, quédense con este nombre porque va a ser importante, que pasa a ser desguazada y pasa a una serie de manos muy concretas que van a resultar de no poca importancia en nuestros días. Resorts International pasa de Bahamas, que es donde estaba este hotel Xanadú y donde estaba Howard Hughes, a Atlantic City, que va a ser todo un lugar importante, porque como ya mencionamos, Donald Trump ha creado ahí importantes casinos. Resorts International pasó por unas manos muy concretas tras la muerte de Hughes, y hoy es un hotel que todavía sigue funcionando, pero en su momento fue una empresa dirigida nada menos que por Donald Trump. El hotel tenía una empresa de seguridad asociada, como todo casino, como todo hotel, tiene su propia seguridad. Sabemos los vínculos que hay entre la seguridad privada de los casinos en Las Vegas y en otros sitios, en Nevada, en Atlantic City, en Cuba, en tiempos antes de que la revolución y la Mafia, y no sólo la Mafia, sino en este caso, en el caso de Intertel, la CIA. Sobre todo a través de la figura de James Crosby, que es el director en estos momentos de Resorts International, que crea Intertel y que pone a viejos hombres de la CIA, a viejos hombres del FBI, a trabajar bajo la apariencia de seguridad privada. En los ámbitos conspiranoicos, blogs, foros, libros autopublicados, se habla mucho de la importancia de Intertel dentro de una serie de operaciones, podríamos decir, internas. Los casinos, por supuesto, ya en tiempos de Cuba y tiempo después servían para lavar el dinero de la Mafia, para justificar las grandes cantidades de dinero de los mafiosos que venían en su momento del alcohol, en tiempos de la prohibición de la ley seca, y también en su momento de la droga, que es lo que muestra brillantemente El Padrino (1972), de Francis Ford Coppola. ¿Por qué tratan de matar a Vito Corleone (Marlon Brando) en la película? Porque Vito Corleone no quiere traficar con heroína, y las otras familias mafiosas de Nueva York sí. ¿Eso qué quiere decir? Que ya han dejado atrás los tiempos de la Ley Seca, que es lo que se nos cuenta en la segunda película, que Vito Corleone está metido en el tema del negocio del alcohol, pero alcohol sí, casinos sí, prostitución sí, pero droga no. Ese sería un poco el asunto. Cabe recordar, en este sentido, que los cárteles de la droga, que han tomado el relevo de la Mafia en nuestros días, funcionan igualmente como sociedades secretas, relacionadas en países como México tanto con la masonería como con la santería. Entonces, Intertel, por cierto, significa International Intelligence y es fundado en 1970… Y comienza a funcionar a pleno rendimiento en 1978, cuando se abre el Resorts Casino Hotel en Atlantic City. Es el primer casino de juego en Atlantic City desde hace muchas décadas, desde los tiempos de la Ley Seca, nada menos, y por consejo de Roy Cohn, su abogado y consejero, el joven Donald Trump se hizo con él y lo dirigió. O sea, Donald Trump dirigió, por consejo de Roy Cohn, el Resorts Casino Hotel, que forma parte de Resorts International, entre 1986 y 1998. De hecho, 1986 es el año de la muerte de Roy Cohn, que padeció SIDA en secreto, siempre lo negó, incluso cuando estaba claramente enfermo, al borde de la tumba. En 1984, Donald Trump abre el Trump Plaza Hotel and Casino en Atlantic City y en 1990 abre el Hard Rock Hotel, más conocido como Taj Mahal, en Atlantic City también, que es donde se graba la película Snake Eyes (1998). Aquí encontramos un vínculo entre la trayectoria de Howard Hughes y la de Donald Trump, a través de la figura de Robert Maheu, que es un ex agente del FBI relacionado con la mafia y con la CIA en los intentos por matar a Castro. Este hombre, Maheu, trabajó tanto para Hughes como para Trump. En 1987, Trump es nombrado director y presidente de Resorts International y sobre todo de ese vínculo, de esa organización pantalla de la CIA que es Intertel, Trump está dirigiendo un complejo donde hay familias muy poderosas y sobre todo con una organización de seguridad privada que sabemos que está al servicio de la CIA para sus operaciones. Y Trump tenía que saber esto, ya que no estuvo dos o tres días en el cargo, sino que se ocupó de él hasta el año 1990, es decir, durante tres años entre 1987 y 1990. ¿Qué queremos decir con esto? Pues que obviamente Donald Trump entra en los planes de la CIA. Eso es lo que estamos diciendo, que Donald Trump dirige un hotel cuya seguridad es una empresa pantalla para la CIA. Ahora volvamos a la Sociedad de los Peregrinos, que en su afán por difundir el racismo en norteamérica llegaron a financiar a una figura muy siniestra, Madison Grant, teórico racial, cuyo libro La caída de la gran raza (1916) era considerado por Adolf Hitler como una Biblia personal, y que también influyó notablemente a H.P. Lovecraft. Y aquí empezamos a saber las conexiones entre La Sociedad de los Peregrinos y ya no solo Madison Grant, que no deja de ser un teórico, poco conocido a día de hoy por el público, pero muy influyente en la época, sino directamente con Benito Mussolini, cuyo principal valedor en el mundo WASP, en el mundo anglosajón, en el mundo británico-norteamericano fue Thomas W. Lamont. Lamont fue un banquero que presidió La Sociedad de los Peregrinos (o Pilgrims Society) durante los años de la Segunda Guerra Mundial, entre 1939 y 1945. Pues bien, Lamont fue un valedor de Mussolini abiertamente. Y no fue el único pilgrim: J.P. Morgan también. O sea, atención a lo que estoy diciendo, ¿eh? Lo digo para los nostálgicos del fascismo. J.P. Morgan, gran defensor de la oligarquía internacional, ¿no? Bien, pues estuvo en Italia durante el golpe de Mussolini en el 32 y mientras Mussolini avanzaba en las calles con sus camisas negras, J.P. Morgan estaba en Italia viendo la jugada en primera línea. De hecho, en 1925, Lamont, Thomas W. Lamont, banquero, y J.P. Morgan, banquero, presionan al secretario de Estado, Frank B. Kellogg, para dar un crédito a Italia de 50 millones de dólares de la época, que era mucho más que hoy en día. Y además, el 13 de abril de 1925, y esto está publicado en prensa, J.P. Morgan se reúne en Roma con Mussolini. Dato confirmado. O sea, J.P. Morgan, en el 25, se reúne con Mussolini tres años después de verlo marchar directamente en las calles de Roma.


Los guardianes del secreto. Por Guillermo Mas Arellano

 

Los guardianes del secreto 




Por Guillermo Mas Arellano





La Fraternidad Secreta de los Skull and Bones, fundada en la Universidad de Yale el año 1832 y derivada de una organización secreta que hunde sus raíces en la actual Alemania, tiene una calavera y unos huesos como emblema más conocidos como “bandera pirata” (Jolly Roger). En sus más selectas invitaciones privadas se puede leer una cita de Cicerón: “La amistad no puede existir salvo en los hombres buenos”. William Howard Taft, la única persona en la Historia que ha sido Presidente de los Estados Unidos y Presidente de la Corte Suprema, fue su integrante. Los fundadores de la CIA se reunieron en asambleas de la Fraternidad para ultimar los detalles de la agencia nacida de las cenizas de la OSS.


La sociedad fue fundada por el magnate del opio William Huntington Russell y el abogado Alphonso Taft. Russell, entre 1831 y 1832, habría estado en la Universidad de Ingolstadt (Baviera), donde tomó contacto con los antiguos Iluminados de Baviera, orden de la que los Skull and Bonens sería una sucursar norteamericana. El 322 es el número característico de los Skull and Bones, en referencia a un pasaje del Génesis: "Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; y ahora, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre". Sus conexiones con otras sociedades secretas relacionadas con el crimen organizado, como la rama estadounidense de la Mafia, o con grupos supremacistas blancos, como el Ku Klux Klan (KKK) están fuera de toda duda; y también lo está el hecho de que la Guerra del Golfo y sobre todo la Guerra de Irak fueron ideadas por miembros del más selecto grupo de Yale del que también han formado parte algunos ilustres miembros de la élite de Silicon Valley.


Paralelamente a la creación de los Skull and Bones, en rusia aparecieron, a comienzos del siglo XX los miembros de las Centurias Negras rusas creadas por Vladímir Mitrofánovich Purishkévich y que se encargaron de divulgar la obra Los protocolos de los Sabios de Sión aparecida en 1895. Apenas unos años después, ya en 1907, el monje católico Adolf Josef Lanz, más conocido como Jörg Lanz von Liebenfels, puso en marcha La Orden de los Nuevos Templarios, cuyas teorías raciales serían determinantes para entender la creación del Tercer Reich apenas unos años después. Otra influencia fundamental en la extrema derecha de aquellos años fue la completa teoría sobre la raza aria, la así llamada “ariosofía”, propuesta por Guido von List.


El año de la muerte del padre de la “ariosofía”, el ocultista Adam Alfred Rudolf Glauer, conocido públicamente por el pseudónimo de Rudolf von Sebottendorf, fundó la Sociedad Thule casi al término de la IGM. El símbolo de dicha sociedad secreta era la esvástica y estableció su sede en la ciudad de Múnich. En un contexto de tiroteos urbanos muy similar al que encontramos en España antes de la Guerra Civil, los comunistas y los socialistas se mataban de manera descarnada en Alemania. Por eso Adolf Hitler creó un grupo de protección personal, las Schutzstaffel, que en 1929 fueron puestas bajo el mando de Heinrich Himmler, un ocultista experto en propaganda cuyo parangón en el bando de los aliados sería Aleister Crowley. Muy pronto, Himmler le quiso dar un tinte ocultista a su grupo de élite, inspirándose en el precedente de los Cuerpos Libres (Freikorps), los Caballeros Templarios y los Caballeros Teutones, sin duda influido por su amistad con el también ocultista Karl Maria Wiligut, al que se le atribuían una visión preclara del futuro al tiempo que un hondo conocimiento de la Historia germana.


El controvertido Wiligut convenció a Himmler de adoptar el castillo de Wewelsburg como base de las SS, sobre todo por la figura del sol negro alquímico presente en la gran sala circular donde el esoterismo nazi llevaba a cabo sus ritos. Igualmente influenciado por la obra de Edward Bulwer-Lytton, Himmler creó la Orden Negra, que con el escritor Otto Wilhelm Rahn al frente trató de perseguir la copa del Grial, así como las ciudades míticas de Agartha y Shambaláh. Tras el fracaso del Tercer Reich, que aspiraba a reinar mil años pero que sólo fue capaz de mantenerse doce en el poder, proliferaron las teorías sobre la Tierra hueca, la cara oculta de la luna o los submarinos sumergidos relativos a la continuación del proyecto nacionalsocialista gracias a su poder mágico. Se llegó incluso a decir que Hitler residía en Atlantis donde disfrutaba del conocimiento derivado de la piedra filosofal que sus órdenes esotéricas habían hallado en sus lejanas travesías a lo largo del mundo. Y aunque nada de eso es cierto, la obra de Miguel Serrano, Wilhelm Landing o James H. Madole corroboran la amplia inspiración esotérica que mantuvo el Tercer Reich en las décadas siguientes.

La “red Évola” del pensador perennialista del mismo nombre, Julius Evola, ayudó a mantener viva esa fuerza, al tiempo que sirvió de antecedente directo, en su colaboración repetida con la incipiente CIA de Allen Dulles, para lo que más adelante sería el germen de la Operación GLADIO que pretendía mantener alejados del poder a los partidos comunistas europeos en lo que duró la Guerra Fría.  Fue precisamente en esos años en los que el esoterismo nazi mantenía viva la leyenda cuando el así llamado “padre de la Inteligencia americana”, el oficial Ralph Van Deman, estableció un sistema de control bajo las celebérrimas “listas negras” que décadas después popularizaría, de forma bastante conveniente para mantener todo lo demás al márgen, el sobredimensionado macartismo. Se trataba de establecer y perseguir políticamente al “enemigo interno” con recursos derivados de las áreas bélicas de espionaje.


Con inspiración en los movimientos de extrema derecha europeos, un grupo de militares norteamericanos estrechamente relacionados con el mundo industrial comenzaron a desplazar el centro económico del país de Wall Street a Silicon Valley, donde continúa aún en nuestros días. El mayor grado de poder de este núcleo duro del ejército estadounidense se alcanzó en los años en los que el general Douglas MacArthur lideró la acción bélica en el Pacífico durante la IIGM. Entre sus principales colaboradores durante este período están los mismos nombres que ordenaron el asesinato de JFK con la connivencia de Allen Dulles, el hombre que transformó el OSS en la CIA.


Los vínculos tempranos entre el grupo de militares cercanos a MacArthur con otra sociedad secreta cercana a la extrema derecha política y el fanatismo religioso de signo católico, la Sovereign Military Order of Malta (SMOM), dependiente de la Order of St John, cuyo líder estadounidense fue el Gran Maestre Charles Pichel, es también evidente, y muchos ven en ella el vínculo entre el mundo militar y la ideología biologicista del racismo eugenésico. Un destacado miembro de la Orden de San Juan fue el líder de la Inteligencia con MacArthur, el General Charles A. Willoughby, que tras la IIGM comenzó a colaborar con Allen Dulles, Frank Wisner y James Jesus Angleton en los primeros años de existencia de la CIA. Junto a él, asimismo colaboraban importantes miembros de la Orden de San Juan como el General Bonner Frank Fellers y el General Pedro Del Valle. Bajo el mando de todos ellos vale la pena destacar al Teniente Coronel William Potter Gale, que puso en marcha en Filipinas, desde las OSS y al servicio del citado Willoughby, nuevas estrategias paramilitares de contrainsurgencia que más tarde aplicaría la CIA, a lo largo de varias décadas y en distintos lugares del mundo.


Gale, reconvertido en ideólogo de la extrema derecha americana, fue acusado en 1986 de haberse llevado el trabajo a casa, poniendo en práctica en suelo estadounidense las mismas técnicas que llevo a cabo en el extranjero. Supone la creación de una suerte de Operación GLADIO interna. Este proyecto se encuentra íntimamente ligado a la existencia de otro grupo secreto de extrema derecha: la John Birch Society. El 25 de agosto de 1945 murió asesinado a manos de los comunistas chinos un agente de la Inteligencia americana llamado John Birch que además era un misionero baptista. Sus amigos y admiradores dentro de ese mismo departamento decidieron formar un grupo para honrar su memoria y vengar su muerte, considerándolo la primera víctima de la Tercera Guerra Mundial. Es la época del auge del anticomunismo en la sociedad norteamericana de los años 50. Al término de esa misma década, en el año 1959, el empresario Robert Welch Jr. quiso poner fin a la infiltración gramsciana de agentes comunistas en el Gobierno norteamericano creando un grupo de extrema derecha cuyos ideales se pueden resumir, una vez más, en las páginas del Protocolo de los Sabios de Sión. Su influencia política como medio de presión está más que probada.


Parte de esa influencia se debe gracias al relevante papel de dos destacados militares que además eran negacionistas del Holocausto: el General Frederick Osborn y el Coronel Wickliffe Preston Draper. Ambos fundaron en 1937, junto a un grupo de civiles destacados en el ámbito de la política y de las finanzas, el grupo Pioneer Fund para promover la eugenesia. Su admiración por el régimen nazi, entonces en auge, está más allá de toda duda. William H. Draper Jr, sobrino del coronel y asesor directo de Eisenhower, primer, y de Lyndon B. Johnson, después, puso en marcha en el año 1958 un proyecto financiado por la Fundación Rockefeller para reducir la natalidad en los países del Tercer Mundo.


También Bill Draper fue un importante actor dentro del gobierno de George H.W. Bush, el exdirector de la CIA, descendiente del agente de Inteligencia Prescott Bush y más tarde electo Presidente de los EEUU, en la década de los ochenta. Es sabido que tanto la familia Bush como la familia Draper llevan décadas formando a sus nuevos integrantes dentro de los principios de Skull and Bones.


Igual que las SS de Himmler en el siglo XX afirmaban proceder de las Freikorps de Federico II el Grande en el siglo XVIII, la John Birch Society fundada en 1959 por Robert Welch Jr. no era otra cosa que un derivado de Soberana Orden de San Juan de Jerusalén, más conocidos como Caballeros de Malta, cuyos orígenes se remontan al ideal gibelino de la época de las cruzadas, más tarde retomados por Charles Pichel en 1930 coincidiendo en el tiempo con el exilio de los rusos blancos como Boris Brasol y Grigori Semionov, tras la victoria de Trotsky y Lenin, así como de la llegada a Estados Unidos de influyentes propagandistas nazis como Ernst Hanfstaengl.


Se trata de una escisión norteamericana de su derivación rusa, un movimiento cristiano que se mostraba refractario a la democratización de Rusia, y que en muchos sentidos se encuentra detrás del legendario asesinato del consejero de la esposa del zar, el mago Grigori Yefímovich Rasputín, tras cuya muerte nadie pudo evitar ni la IGM ni la posterior Revolución rusa. Los vínculos entre Charles Pichel y la Fundación Ford se extendieron en las décadas siguientes, al punto de que es conocida la relación entre Henry Ford y Adolf Hitler, cuyo ascenso al poder llegó a financiar de forma muy directa.


Inspirado por el espíritu de los primeros colonos norteamericanos y de los Padres Fundadores de la nación, en esta época de listas negras y auge del Complejo-Militar-Industrial se establecieron también los Minutemen (retomados tras el 11S por la administración Bush), un grupo dirigido por Willoughby, Del Valle y Fellers, tres hombres de McCarthy relacionados con la OSS y el nacimiento de la CIA, que respaldaron a vigilantes voluntarios ciudadanos entrenados según técnicas de contrainsurgencia militar. Muchos son los que consideran que detrás de este proyecto racista de rechazo a la inmigración se encuentra el verdadero germen de aquello que sería trasladado a Europa con el nombre de Operación GLADIO.


Con mucha probabilidad el Teniente Coronel William Potter Gale fue el principal responsable directo de la Operación GLADIO en los años iniciales del proyecto. En 1952 Aaron Bank establece en Fort Bragg, Carolina del Norte, una sección de operaciones psicológicas dentro de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos bajo el mando de Keith Kellogg. Allí está establecido el Mando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC). En la Europa de aquellos años encontramos el primer precedente claro de GLADIO: la “red Evola” instaurada tras el final de la IIGM. GLADIO no sólo tuvo lygar en Italia: Bélgica es otro ejemplo de su influencia. Nació para contener a los soviéticos durante la Guerra Fría y se inicia con los “años del plomo” que van de 1963, con la llegada del General Leimitzer a Europa, hasta finales de los 80. La Operación GLADIO dirigida en un primer momento por el General Hoyt Vandenberg pretendió reutilizar a nazis como Reinhard Gehlen, contratado al servicio de la OTAN, para la lucha anticomunista en Europa, a la manera de la Operación Paperclip.


El Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) fue fundado en 1921 por el miembro de Skull and Bones Henry L. Stimson. Tras su retiro en 1945, tomaron el relevo Robert P. Patterson y John McCloy. Supone el definitivo tránsito de Wall Street a Silicon Valley como epicentro físico del poder financiero bajo el dominio de la tecnocracia. Eso fue posible gracias a la acción de Vannevar Bush, que fusionó el Complejo-Militar-Industrial con el incipiente mundo de lo que más tarde sería la informática. El primer gran proyecto de la Oficina de Investigación Científica y Desarrollo dirigida por Bush entre 1941 y 1946 fue el Proyecto Manhattan dirigido por el General Leslie Groves.


El General William Joseph Donovan puso en marcha desde la OSS (Oficina de Servicios Estratégicos) una serie de proyectos experimentales sobre la mente que culminaría la CIA. Como escisión de la OSS se pondría en marcha la OSI (Oficina de Inteligencia Científica), cuyo primer director sería Marshall Chadwell. Junto con Boris Pash, Marshall Chadwell fue el encargado de poner en marcha el Proyecto ARTICHOKE. Siguiendo con esa ideología de extrema derecha que estamos rastreando aquí, hay quien señala detrás de la difusión de sustancias como el LSD entre la juventud gracias a los esfuerzos de la CIA algo más que simple control mental: pura y dura eugenesia que pretende eliminar poco a poco a grandes capas de la población gracias a los usos y abusos de sustancias como la heroína, en un principio comercializada por Bayern, o la cocaína, que en su momento dado recomendó y hasta utilizó Sigmund Freud.


La lucha entre fascistas y comunistas que encontramos en las calles de la República de Weimar tuvo su segunda parte en la Italia posterior a la IIGM. Tanto los discípulos de Gramsci como los de Evola pretendían llegar al poder para establecer sus ideas en el gobierno de la nación. Un funcionario a las órdenes de Benito Mussolini se inspiró en la República de Saló controlada por la Alemania nazi para dirigir a finales de los años 60 una influyente logia masónica conocida como Propaganda 2 (Propaganda Due). Su nombre era Licio Gelli y hoy en día encontramos numerosas pruebas que indican su autoría detrás de el secuestro y asesinato de Aldo Moro, entre otras tropelías destacables. Gelli pasó de los camisas negras al servicio del Duce al anticomunismo durante la Guerra Fría. Evitó la llegada del PCI al poder con la ayuda de, entre otros, general Carlo Alberto Dalla Chiesa.


La P2 fue fundada por la Gran Logia Masónica de Italia en 1887 y durante las siguientes décadas mantuvo contactos dentro de la Mafia, el Vaticano y el Parlamento. En 1946 sufrió una refundación gracias al dinero recibido  desde ese mismo momento por la CIA y al apoyo político brindado en los años siguientes por la OTAN . Tras la caída financiera del P2 con la detención del banquero italiano Michele Sindona salieron a la luz los contactos entre la banca vaticana y la Mafia, que probablemente le costaron la vida al Papa Juan Pablo I, asesinado tan solo 33 días después de su nombramiento.


Tras el escándalo económico de la P2 Licio Gelli tuvo que huir fuera de Italia y decidió terminar sus días en la Argentina de los Perón, con quienes tenía fuertes vínculos relacionados con la masonería. Sin embargo, Propaganda Due no acabó así sus días, como muchos afirman, sino que sufrió una remodelación bajo el mandato del profesor de ética italiano Giuliano Di Bernardo, amigo del banquero español Mario Conde que sido durante décadas Gran Maestro de la logia masónica “Gran Oriente de Italia”.


Di Bernardo indica que la masonería ha traído la democracia a Occidente pero que ahora es necesario dar un salto a un sistema nuevo: “Occidente sufre una crisis profunda porque la democracia ya no es suficiente. Necesitamos un tirano ilustrado para salir del caos del mundo globalizado. La sociedad global no se puede gobernar con democracia ya que el recurso a la democracia por sí sola, en un mundo globalizado, crearía muchos de esos conflictos que, al final, resultarían en el estado de guerra de todos contra todo de lo que habló Locke ¿La alternativa a la democracia? El gobierno de los ilustrados. Creo que el futuro de la humanidad, que ve la realización de la sociedad global debe ser gobernado por una comunidad de sabios que expresen al Uno, el tirano ilustrado. Un pensamiento probablemente no muy lejos del de los propios arquitectos de la globalización, el sistema-mundo rediseñado por los diversos Rockefeller y Rothschild, Kissinger y Brzezinski”.


Existe un vínculo entre la Operación GLADIO y los grupos militares de extrema derecha en los Estados Unidos: la programación de soldados que, según algunas informaciones, tiene que ver con los escándalos de abusos y hasta pederastia relacionados con la base de Presidio, la base de West Point y sobre todo Fort Bragg. El 5 de agosto de 2012 Wade Michael Page, un veterano militar, provocó un tiroteo que se saldó con la muerte de 6 personas y las heridas de 4 más. Ocurrió en un Templo Sij de Wisconsin aunque supuestamente el móvil de los asesinatos sería racista. Su formación, como la de tantos otros exsoldados más tarde reconvertidos a terroristas asesinos con un móvil supremacista blanco, tuvo lugar, precisamente en Fort Bragg.


No pocos investigadores, como ocurre con otros casos como el del boina verde Timothy McVeigh, responsable del atentado de Oklahoma City el 19 de abril de 1955, señalan fallas en la versión oficial: testigos que reconocen a más de un tirador y, sobre todo, extrañas pruebas que apuntan a un desvío de la conducta durante la formación militar. En ese sentido, cabe plantear que la Operación GLADIO en Europa, así como los movimientos de contrainsurgencia en suelo norteamericano dirigidos por miembros de la OSS y la CIA, se encuentran plenamente integrados dentro de proyectos más ambiciosos de programación mental que tienen que ver con célebres atentados a importantes figuras del siglo XX, así como con los cada vez más frecuentes casos de “asesinos en serie” desde el caso de la Familia Manson y el Asesino del Zodíaco en adelante, por no hablar de los tiroteos masivos en escuelas y grandes superficies a manos de “lobos solitarios”.


Nada de eso habría sido posible sin el papel crucial jugado desde sus inicios por el Consejo de Seguridad Americano (ASC) fundado con el apoyo de Robert A. Taft y todos los generales involucrados en la campaña oriental del Pacífico liderada por el General Douglas MacArthur, tales como el General Roger Ramey, el General Nathan Twining, el General William H. Blanchard y el General George Kenney. Un grupo ideológicamente cercano a la extrema derecha neonazi que asimismo ha estado detrás de las relaciones entre la Mafia y la CIA. El círculo del ASC se cierra con la perturbadora figura de Michael Aquino: un militar de alto grado experto en programación mental que fundó su propio culto satanista y que se encuentra relacionado tanto por sus antecedentes familiares como por sus filias intelectuales con el Tercer Reich. En 1960 forma parte de la Iglesia de Satán y en 1966 se gradúa con honores en la Universidad de California. En 1970 el influyente Howard Stanton Levey, más conocido como Anton LaVey, le nombra su mano derecha confiriéndole el grado de Sumo Sacerdote en la Iglesia de Satán y más tarde, en el año 1975, funda el Templo de Set (ToS). En ese preciso momento declara el “eón de Set”, a semejanza de lo que hizo en 1904 Aleister Crowley con Horús y el propio LaVey hizo después con Satán. Todo ello sin dejar de trabajar en el Programa Fénix, entre otros proyectos secretos relativos al control mental.


El ritual más célebre, a ojos de la luz pública, celebrado por Aquino tuvo lugar en el Castillo de Wewelsburg el día 19 de octubre del año 1982. Inspirado por la Sociedad Thule y sobre todo por la Orden Negra, quiso equipararse a Heinrich Himmler, el líder de las SS nacionalsocialistas. Himmler consideraba que Wewelsburg era “el centro del mundo”, una concepción que proviene del ocultista Karl Maria Wiligut, más conocido como Weisthor, y fue por ello que Himmler quiso fundar su propio Camelot medieval en torno al palacio. Amplió sus instalaciones desde 1935 en adelante, hasta que en 1945, antes de suicidarse, mandó volarlo todo.


Sin embargo, Wewelsburg no se destruyó al completo y la parte que Aquino visitó aún se mantiene en pie. El fundador del Templo de Set permaneció parte de la madrugada de aquel día a solas en la Torre Norte, que permanece idéntica a como estaba en la época de Himmler, donde se encuentra la misteriosa rueda solar que muchos han querido relacionar con el Sol Negro (el Sól svartur rúnico, más conocido como el Schwarze Sonne germano) del ocultismo. En el techo de su bóveda se encuentra el relieve de una esvástica.


En 1980, el Teniente Coronel Michael Aquino propuso una estrategia de MindWar o Guerra Mental, para la totalidad de los Estados Unidos. Estaba basado en la utilización de los medios de comunicación. Allí escribe: “El desarrollo más avanzado de las comunicaciones por satélite, las técnicas de grabación de vídeo y la transmisión láser y óptica de las emisiones hacen posible una penetración en las mentes del mundo como habría sido inconcebible hace sólo unos años. Al igual que la espada Excalibur, no tenemos más que extender la mano y apoderarnos de esta herramienta; y puede transformar el mundo para nosotros si tenemos el coraje y la integridad para mejorar la civilización con ella”.


El propio Aquino reconoció la influencia de su escrito sobre la Guerra del Golfo y la Guerra de Irak, en especial sobre la manipulación de la opinión pública. El General Georg Ludwig Rudolf Maercker, un héroe de la IGM, es una de las mayores fuentes de inspiración de Aquino. De él se dice que retomó la idea inicial de los Cuerpos Libres (Freikorps), gracias al movimiento juvenil Volkisch y a la difusión de la “Ariosofía” entre las nuevas generaciones. Este grupo paramilitar, inspirador tanto de los Skull and Bones como de las SS, fue además pionero a la hora de implementar nuevas técnicas modernas de programación mental entre sus radicalizados voluntarios de ideología racista y supremacista.

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