Los guardianes del secreto
Por Guillermo Mas Arellano
La Fraternidad Secreta de los Skull and Bones, fundada en la Universidad de Yale el año 1832 y derivada de una organización secreta que hunde sus raíces en la actual Alemania, tiene una calavera y unos huesos como emblema más conocidos como “bandera pirata” (Jolly Roger). En sus más selectas invitaciones privadas se puede leer una cita de Cicerón: “La amistad no puede existir salvo en los hombres buenos”. William Howard Taft, la única persona en la Historia que ha sido Presidente de los Estados Unidos y Presidente de la Corte Suprema, fue su integrante. Los fundadores de la CIA se reunieron en asambleas de la Fraternidad para ultimar los detalles de la agencia nacida de las cenizas de la OSS.
La sociedad fue fundada por el magnate del opio William Huntington Russell y el abogado Alphonso Taft. Russell, entre 1831 y 1832, habría estado en la Universidad de Ingolstadt (Baviera), donde tomó contacto con los antiguos Iluminados de Baviera, orden de la que los Skull and Bonens sería una sucursar norteamericana. El 322 es el número característico de los Skull and Bones, en referencia a un pasaje del Génesis: "Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; y ahora, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre". Sus conexiones con otras sociedades secretas relacionadas con el crimen organizado, como la rama estadounidense de la Mafia, o con grupos supremacistas blancos, como el Ku Klux Klan (KKK) están fuera de toda duda; y también lo está el hecho de que la Guerra del Golfo y sobre todo la Guerra de Irak fueron ideadas por miembros del más selecto grupo de Yale del que también han formado parte algunos ilustres miembros de la élite de Silicon Valley.
Paralelamente a la creación de los Skull and Bones, en rusia aparecieron, a comienzos del siglo XX los miembros de las Centurias Negras rusas creadas por Vladímir Mitrofánovich Purishkévich y que se encargaron de divulgar la obra Los protocolos de los Sabios de Sión aparecida en 1895. Apenas unos años después, ya en 1907, el monje católico Adolf Josef Lanz, más conocido como Jörg Lanz von Liebenfels, puso en marcha La Orden de los Nuevos Templarios, cuyas teorías raciales serían determinantes para entender la creación del Tercer Reich apenas unos años después. Otra influencia fundamental en la extrema derecha de aquellos años fue la completa teoría sobre la raza aria, la así llamada “ariosofía”, propuesta por Guido von List.
El año de la muerte del padre de la “ariosofía”, el ocultista Adam Alfred Rudolf Glauer, conocido públicamente por el pseudónimo de Rudolf von Sebottendorf, fundó la Sociedad Thule casi al término de la IGM. El símbolo de dicha sociedad secreta era la esvástica y estableció su sede en la ciudad de Múnich. En un contexto de tiroteos urbanos muy similar al que encontramos en España antes de la Guerra Civil, los comunistas y los socialistas se mataban de manera descarnada en Alemania. Por eso Adolf Hitler creó un grupo de protección personal, las Schutzstaffel, que en 1929 fueron puestas bajo el mando de Heinrich Himmler, un ocultista experto en propaganda cuyo parangón en el bando de los aliados sería Aleister Crowley. Muy pronto, Himmler le quiso dar un tinte ocultista a su grupo de élite, inspirándose en el precedente de los Cuerpos Libres (Freikorps), los Caballeros Templarios y los Caballeros Teutones, sin duda influido por su amistad con el también ocultista Karl Maria Wiligut, al que se le atribuían una visión preclara del futuro al tiempo que un hondo conocimiento de la Historia germana.
El controvertido Wiligut convenció a Himmler de adoptar el castillo de Wewelsburg como base de las SS, sobre todo por la figura del sol negro alquímico presente en la gran sala circular donde el esoterismo nazi llevaba a cabo sus ritos. Igualmente influenciado por la obra de Edward Bulwer-Lytton, Himmler creó la Orden Negra, que con el escritor Otto Wilhelm Rahn al frente trató de perseguir la copa del Grial, así como las ciudades míticas de Agartha y Shambaláh. Tras el fracaso del Tercer Reich, que aspiraba a reinar mil años pero que sólo fue capaz de mantenerse doce en el poder, proliferaron las teorías sobre la Tierra hueca, la cara oculta de la luna o los submarinos sumergidos relativos a la continuación del proyecto nacionalsocialista gracias a su poder mágico. Se llegó incluso a decir que Hitler residía en Atlantis donde disfrutaba del conocimiento derivado de la piedra filosofal que sus órdenes esotéricas habían hallado en sus lejanas travesías a lo largo del mundo. Y aunque nada de eso es cierto, la obra de Miguel Serrano, Wilhelm Landing o James H. Madole corroboran la amplia inspiración esotérica que mantuvo el Tercer Reich en las décadas siguientes.
La “red Évola” del pensador perennialista del mismo nombre, Julius Evola, ayudó a mantener viva esa fuerza, al tiempo que sirvió de antecedente directo, en su colaboración repetida con la incipiente CIA de Allen Dulles, para lo que más adelante sería el germen de la Operación GLADIO que pretendía mantener alejados del poder a los partidos comunistas europeos en lo que duró la Guerra Fría. Fue precisamente en esos años en los que el esoterismo nazi mantenía viva la leyenda cuando el así llamado “padre de la Inteligencia americana”, el oficial Ralph Van Deman, estableció un sistema de control bajo las celebérrimas “listas negras” que décadas después popularizaría, de forma bastante conveniente para mantener todo lo demás al márgen, el sobredimensionado macartismo. Se trataba de establecer y perseguir políticamente al “enemigo interno” con recursos derivados de las áreas bélicas de espionaje.
Con inspiración en los movimientos de extrema derecha europeos, un grupo de militares norteamericanos estrechamente relacionados con el mundo industrial comenzaron a desplazar el centro económico del país de Wall Street a Silicon Valley, donde continúa aún en nuestros días. El mayor grado de poder de este núcleo duro del ejército estadounidense se alcanzó en los años en los que el general Douglas MacArthur lideró la acción bélica en el Pacífico durante la IIGM. Entre sus principales colaboradores durante este período están los mismos nombres que ordenaron el asesinato de JFK con la connivencia de Allen Dulles, el hombre que transformó el OSS en la CIA.
Los vínculos tempranos entre el grupo de militares cercanos a MacArthur con otra sociedad secreta cercana a la extrema derecha política y el fanatismo religioso de signo católico, la Sovereign Military Order of Malta (SMOM), dependiente de la Order of St John, cuyo líder estadounidense fue el Gran Maestre Charles Pichel, es también evidente, y muchos ven en ella el vínculo entre el mundo militar y la ideología biologicista del racismo eugenésico. Un destacado miembro de la Orden de San Juan fue el líder de la Inteligencia con MacArthur, el General Charles A. Willoughby, que tras la IIGM comenzó a colaborar con Allen Dulles, Frank Wisner y James Jesus Angleton en los primeros años de existencia de la CIA. Junto a él, asimismo colaboraban importantes miembros de la Orden de San Juan como el General Bonner Frank Fellers y el General Pedro Del Valle. Bajo el mando de todos ellos vale la pena destacar al Teniente Coronel William Potter Gale, que puso en marcha en Filipinas, desde las OSS y al servicio del citado Willoughby, nuevas estrategias paramilitares de contrainsurgencia que más tarde aplicaría la CIA, a lo largo de varias décadas y en distintos lugares del mundo.
Gale, reconvertido en ideólogo de la extrema derecha americana, fue acusado en 1986 de haberse llevado el trabajo a casa, poniendo en práctica en suelo estadounidense las mismas técnicas que llevo a cabo en el extranjero. Supone la creación de una suerte de Operación GLADIO interna. Este proyecto se encuentra íntimamente ligado a la existencia de otro grupo secreto de extrema derecha: la John Birch Society. El 25 de agosto de 1945 murió asesinado a manos de los comunistas chinos un agente de la Inteligencia americana llamado John Birch que además era un misionero baptista. Sus amigos y admiradores dentro de ese mismo departamento decidieron formar un grupo para honrar su memoria y vengar su muerte, considerándolo la primera víctima de la Tercera Guerra Mundial. Es la época del auge del anticomunismo en la sociedad norteamericana de los años 50. Al término de esa misma década, en el año 1959, el empresario Robert Welch Jr. quiso poner fin a la infiltración gramsciana de agentes comunistas en el Gobierno norteamericano creando un grupo de extrema derecha cuyos ideales se pueden resumir, una vez más, en las páginas del Protocolo de los Sabios de Sión. Su influencia política como medio de presión está más que probada.
Parte de esa influencia se debe gracias al relevante papel de dos destacados militares que además eran negacionistas del Holocausto: el General Frederick Osborn y el Coronel Wickliffe Preston Draper. Ambos fundaron en 1937, junto a un grupo de civiles destacados en el ámbito de la política y de las finanzas, el grupo Pioneer Fund para promover la eugenesia. Su admiración por el régimen nazi, entonces en auge, está más allá de toda duda. William H. Draper Jr, sobrino del coronel y asesor directo de Eisenhower, primer, y de Lyndon B. Johnson, después, puso en marcha en el año 1958 un proyecto financiado por la Fundación Rockefeller para reducir la natalidad en los países del Tercer Mundo.
También Bill Draper fue un importante actor dentro del gobierno de George H.W. Bush, el exdirector de la CIA, descendiente del agente de Inteligencia Prescott Bush y más tarde electo Presidente de los EEUU, en la década de los ochenta. Es sabido que tanto la familia Bush como la familia Draper llevan décadas formando a sus nuevos integrantes dentro de los principios de Skull and Bones.
Igual que las SS de Himmler en el siglo XX afirmaban proceder de las Freikorps de Federico II el Grande en el siglo XVIII, la John Birch Society fundada en 1959 por Robert Welch Jr. no era otra cosa que un derivado de Soberana Orden de San Juan de Jerusalén, más conocidos como Caballeros de Malta, cuyos orígenes se remontan al ideal gibelino de la época de las cruzadas, más tarde retomados por Charles Pichel en 1930 coincidiendo en el tiempo con el exilio de los rusos blancos como Boris Brasol y Grigori Semionov, tras la victoria de Trotsky y Lenin, así como de la llegada a Estados Unidos de influyentes propagandistas nazis como Ernst Hanfstaengl.
Se trata de una escisión norteamericana de su derivación rusa, un movimiento cristiano que se mostraba refractario a la democratización de Rusia, y que en muchos sentidos se encuentra detrás del legendario asesinato del consejero de la esposa del zar, el mago Grigori Yefímovich Rasputín, tras cuya muerte nadie pudo evitar ni la IGM ni la posterior Revolución rusa. Los vínculos entre Charles Pichel y la Fundación Ford se extendieron en las décadas siguientes, al punto de que es conocida la relación entre Henry Ford y Adolf Hitler, cuyo ascenso al poder llegó a financiar de forma muy directa.
Inspirado por el espíritu de los primeros colonos norteamericanos y de los Padres Fundadores de la nación, en esta época de listas negras y auge del Complejo-Militar-Industrial se establecieron también los Minutemen (retomados tras el 11S por la administración Bush), un grupo dirigido por Willoughby, Del Valle y Fellers, tres hombres de McCarthy relacionados con la OSS y el nacimiento de la CIA, que respaldaron a vigilantes voluntarios ciudadanos entrenados según técnicas de contrainsurgencia militar. Muchos son los que consideran que detrás de este proyecto racista de rechazo a la inmigración se encuentra el verdadero germen de aquello que sería trasladado a Europa con el nombre de Operación GLADIO.
Con mucha probabilidad el Teniente Coronel William Potter Gale fue el principal responsable directo de la Operación GLADIO en los años iniciales del proyecto. En 1952 Aaron Bank establece en Fort Bragg, Carolina del Norte, una sección de operaciones psicológicas dentro de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos bajo el mando de Keith Kellogg. Allí está establecido el Mando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC). En la Europa de aquellos años encontramos el primer precedente claro de GLADIO: la “red Evola” instaurada tras el final de la IIGM. GLADIO no sólo tuvo lygar en Italia: Bélgica es otro ejemplo de su influencia. Nació para contener a los soviéticos durante la Guerra Fría y se inicia con los “años del plomo” que van de 1963, con la llegada del General Leimitzer a Europa, hasta finales de los 80. La Operación GLADIO dirigida en un primer momento por el General Hoyt Vandenberg pretendió reutilizar a nazis como Reinhard Gehlen, contratado al servicio de la OTAN, para la lucha anticomunista en Europa, a la manera de la Operación Paperclip.
El Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) fue fundado en 1921 por el miembro de Skull and Bones Henry L. Stimson. Tras su retiro en 1945, tomaron el relevo Robert P. Patterson y John McCloy. Supone el definitivo tránsito de Wall Street a Silicon Valley como epicentro físico del poder financiero bajo el dominio de la tecnocracia. Eso fue posible gracias a la acción de Vannevar Bush, que fusionó el Complejo-Militar-Industrial con el incipiente mundo de lo que más tarde sería la informática. El primer gran proyecto de la Oficina de Investigación Científica y Desarrollo dirigida por Bush entre 1941 y 1946 fue el Proyecto Manhattan dirigido por el General Leslie Groves.
El General William Joseph Donovan puso en marcha desde la OSS (Oficina de Servicios Estratégicos) una serie de proyectos experimentales sobre la mente que culminaría la CIA. Como escisión de la OSS se pondría en marcha la OSI (Oficina de Inteligencia Científica), cuyo primer director sería Marshall Chadwell. Junto con Boris Pash, Marshall Chadwell fue el encargado de poner en marcha el Proyecto ARTICHOKE. Siguiendo con esa ideología de extrema derecha que estamos rastreando aquí, hay quien señala detrás de la difusión de sustancias como el LSD entre la juventud gracias a los esfuerzos de la CIA algo más que simple control mental: pura y dura eugenesia que pretende eliminar poco a poco a grandes capas de la población gracias a los usos y abusos de sustancias como la heroína, en un principio comercializada por Bayern, o la cocaína, que en su momento dado recomendó y hasta utilizó Sigmund Freud.
La lucha entre fascistas y comunistas que encontramos en las calles de la República de Weimar tuvo su segunda parte en la Italia posterior a la IIGM. Tanto los discípulos de Gramsci como los de Evola pretendían llegar al poder para establecer sus ideas en el gobierno de la nación. Un funcionario a las órdenes de Benito Mussolini se inspiró en la República de Saló controlada por la Alemania nazi para dirigir a finales de los años 60 una influyente logia masónica conocida como Propaganda 2 (Propaganda Due). Su nombre era Licio Gelli y hoy en día encontramos numerosas pruebas que indican su autoría detrás de el secuestro y asesinato de Aldo Moro, entre otras tropelías destacables. Gelli pasó de los camisas negras al servicio del Duce al anticomunismo durante la Guerra Fría. Evitó la llegada del PCI al poder con la ayuda de, entre otros, general Carlo Alberto Dalla Chiesa.
La P2 fue fundada por la Gran Logia Masónica de Italia en 1887 y durante las siguientes décadas mantuvo contactos dentro de la Mafia, el Vaticano y el Parlamento. En 1946 sufrió una refundación gracias al dinero recibido desde ese mismo momento por la CIA y al apoyo político brindado en los años siguientes por la OTAN . Tras la caída financiera del P2 con la detención del banquero italiano Michele Sindona salieron a la luz los contactos entre la banca vaticana y la Mafia, que probablemente le costaron la vida al Papa Juan Pablo I, asesinado tan solo 33 días después de su nombramiento.
Tras el escándalo económico de la P2 Licio Gelli tuvo que huir fuera de Italia y decidió terminar sus días en la Argentina de los Perón, con quienes tenía fuertes vínculos relacionados con la masonería. Sin embargo, Propaganda Due no acabó así sus días, como muchos afirman, sino que sufrió una remodelación bajo el mandato del profesor de ética italiano Giuliano Di Bernardo, amigo del banquero español Mario Conde que sido durante décadas Gran Maestro de la logia masónica “Gran Oriente de Italia”.
Di Bernardo indica que la masonería ha traído la democracia a Occidente pero que ahora es necesario dar un salto a un sistema nuevo: “Occidente sufre una crisis profunda porque la democracia ya no es suficiente. Necesitamos un tirano ilustrado para salir del caos del mundo globalizado. La sociedad global no se puede gobernar con democracia ya que el recurso a la democracia por sí sola, en un mundo globalizado, crearía muchos de esos conflictos que, al final, resultarían en el estado de guerra de todos contra todo de lo que habló Locke ¿La alternativa a la democracia? El gobierno de los ilustrados. Creo que el futuro de la humanidad, que ve la realización de la sociedad global debe ser gobernado por una comunidad de sabios que expresen al Uno, el tirano ilustrado. Un pensamiento probablemente no muy lejos del de los propios arquitectos de la globalización, el sistema-mundo rediseñado por los diversos Rockefeller y Rothschild, Kissinger y Brzezinski”.
Existe un vínculo entre la Operación GLADIO y los grupos militares de extrema derecha en los Estados Unidos: la programación de soldados que, según algunas informaciones, tiene que ver con los escándalos de abusos y hasta pederastia relacionados con la base de Presidio, la base de West Point y sobre todo Fort Bragg. El 5 de agosto de 2012 Wade Michael Page, un veterano militar, provocó un tiroteo que se saldó con la muerte de 6 personas y las heridas de 4 más. Ocurrió en un Templo Sij de Wisconsin aunque supuestamente el móvil de los asesinatos sería racista. Su formación, como la de tantos otros exsoldados más tarde reconvertidos a terroristas asesinos con un móvil supremacista blanco, tuvo lugar, precisamente en Fort Bragg.
No pocos investigadores, como ocurre con otros casos como el del boina verde Timothy McVeigh, responsable del atentado de Oklahoma City el 19 de abril de 1955, señalan fallas en la versión oficial: testigos que reconocen a más de un tirador y, sobre todo, extrañas pruebas que apuntan a un desvío de la conducta durante la formación militar. En ese sentido, cabe plantear que la Operación GLADIO en Europa, así como los movimientos de contrainsurgencia en suelo norteamericano dirigidos por miembros de la OSS y la CIA, se encuentran plenamente integrados dentro de proyectos más ambiciosos de programación mental que tienen que ver con célebres atentados a importantes figuras del siglo XX, así como con los cada vez más frecuentes casos de “asesinos en serie” desde el caso de la Familia Manson y el Asesino del Zodíaco en adelante, por no hablar de los tiroteos masivos en escuelas y grandes superficies a manos de “lobos solitarios”.
Nada de eso habría sido posible sin el papel crucial jugado desde sus inicios por el Consejo de Seguridad Americano (ASC) fundado con el apoyo de Robert A. Taft y todos los generales involucrados en la campaña oriental del Pacífico liderada por el General Douglas MacArthur, tales como el General Roger Ramey, el General Nathan Twining, el General William H. Blanchard y el General George Kenney. Un grupo ideológicamente cercano a la extrema derecha neonazi que asimismo ha estado detrás de las relaciones entre la Mafia y la CIA. El círculo del ASC se cierra con la perturbadora figura de Michael Aquino: un militar de alto grado experto en programación mental que fundó su propio culto satanista y que se encuentra relacionado tanto por sus antecedentes familiares como por sus filias intelectuales con el Tercer Reich. En 1960 forma parte de la Iglesia de Satán y en 1966 se gradúa con honores en la Universidad de California. En 1970 el influyente Howard Stanton Levey, más conocido como Anton LaVey, le nombra su mano derecha confiriéndole el grado de Sumo Sacerdote en la Iglesia de Satán y más tarde, en el año 1975, funda el Templo de Set (ToS). En ese preciso momento declara el “eón de Set”, a semejanza de lo que hizo en 1904 Aleister Crowley con Horús y el propio LaVey hizo después con Satán. Todo ello sin dejar de trabajar en el Programa Fénix, entre otros proyectos secretos relativos al control mental.
El ritual más célebre, a ojos de la luz pública, celebrado por Aquino tuvo lugar en el Castillo de Wewelsburg el día 19 de octubre del año 1982. Inspirado por la Sociedad Thule y sobre todo por la Orden Negra, quiso equipararse a Heinrich Himmler, el líder de las SS nacionalsocialistas. Himmler consideraba que Wewelsburg era “el centro del mundo”, una concepción que proviene del ocultista Karl Maria Wiligut, más conocido como Weisthor, y fue por ello que Himmler quiso fundar su propio Camelot medieval en torno al palacio. Amplió sus instalaciones desde 1935 en adelante, hasta que en 1945, antes de suicidarse, mandó volarlo todo.
Sin embargo, Wewelsburg no se destruyó al completo y la parte que Aquino visitó aún se mantiene en pie. El fundador del Templo de Set permaneció parte de la madrugada de aquel día a solas en la Torre Norte, que permanece idéntica a como estaba en la época de Himmler, donde se encuentra la misteriosa rueda solar que muchos han querido relacionar con el Sol Negro (el Sól svartur rúnico, más conocido como el Schwarze Sonne germano) del ocultismo. En el techo de su bóveda se encuentra el relieve de una esvástica.
En 1980, el Teniente Coronel Michael Aquino propuso una estrategia de MindWar o Guerra Mental, para la totalidad de los Estados Unidos. Estaba basado en la utilización de los medios de comunicación. Allí escribe: “El desarrollo más avanzado de las comunicaciones por satélite, las técnicas de grabación de vídeo y la transmisión láser y óptica de las emisiones hacen posible una penetración en las mentes del mundo como habría sido inconcebible hace sólo unos años. Al igual que la espada Excalibur, no tenemos más que extender la mano y apoderarnos de esta herramienta; y puede transformar el mundo para nosotros si tenemos el coraje y la integridad para mejorar la civilización con ella”.
El propio Aquino reconoció la influencia de su escrito sobre la Guerra del Golfo y la Guerra de Irak, en especial sobre la manipulación de la opinión pública. El General Georg Ludwig Rudolf Maercker, un héroe de la IGM, es una de las mayores fuentes de inspiración de Aquino. De él se dice que retomó la idea inicial de los Cuerpos Libres (Freikorps), gracias al movimiento juvenil Volkisch y a la difusión de la “Ariosofía” entre las nuevas generaciones. Este grupo paramilitar, inspirador tanto de los Skull and Bones como de las SS, fue además pionero a la hora de implementar nuevas técnicas modernas de programación mental entre sus radicalizados voluntarios de ideología racista y supremacista.

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