El incendio que destruyó España:
La psicopatocracia golpea de nuevo
Por Guillermo Mas Arellano
I forget to pray for the angels
And then the angels forget to pray for us
Leonard Cohen, So Long Marianne
Un vistazo rápido a la Historia reciente de España revela nuestra incapacidad para generar una élite alternativa a esa oligarquía plutocrática que nos gobierna desde un Sistema burocrático al que buena parte de la ciudadanía “hipnotizada” rinde pleitesía: Atentado en Atocha, impunidad política de ETA, atentado en Las Ramblas, Pandemia de Corona, DANA en Valencia, accidente de tren en Adamuz, innumerables casos de corrupción en la partidocracia… Y ahora miles de vidas cercenadas por la negligencia y el desamparo. Habrá que explicar a los nietos por qué dejamos que sucediera.
Verano de 2026: España arde, ¿a quién beneficia? En mi opinión, a la psicopatocracia. En Madrid hemos sufrido hasta 7 incendios en los últimos 7 días. Todos rodean la capital, sin dejar un flanco desatendido: Sierra norte, Almorox, Brihuega, Brieva, Burgohondo, San Martín de Valdeiglesias, Villa del Prado. Eso por no hablar de Ávila, Castilla o El Escorial, que están incluso peor. ¿Casualidad? Nos quieren divididos. Por eso la pelea Gobierno-Autonomías, Ayuso-Puente. Solo saben destruir. Nosotros, a pesar de la tragedia, debemos hacer todo lo contrario: amar. Fragmentar España es el error en el que nos quieren los pirómanos. Al menos que no nos quiten la humanidad.
Ya van más de 50.000 hectáreas arrasadas sólo en el Valle del Tiétar. Ni olvido ni perdón. Pero primero urge apagar ese fuego. Las peores previsiones se están cumpliendo para los que tenemos casa en las siguientes zonas: Ávila, Valle Ambles, Sierra de Gredos, Alberche, Pinares, Valle del Tiétar y Sierra de Ávila. Situación calificada de "muy desfavorable" por las altas temperaturas y la dirección del viento sur y sureste. La calidad del aire es cada vez peor. Pero peor aún es la falta de recursos y la soledad de los vecinos.
Pido difusión para que las autoridades se vean obligadas a actuar. Y cuando actúen, para que no se marchen sin ayudar a los afectados. Los vecinos de Casaviejas son un ejemplo de heroicidad: si no llega a ser por ellos, no por los bomberos o la UME, ahora mismo no habría casas en el pueblo, y el incendio habría avanzado hacia nuevas zonas.
Para el miércoles 29 de julio hay previsión de que todo vaya a peor. Tristeza al constatar lo ajena que está la gente en las grandes ciudades a la situación que se está viviendo ahora mismo en el Valle del Tiétar y la Sierra de Gredos. Otra vez como en la DANA, otra vez el abandono y la catástrofe evitable. Y sin apenas cámaras para registrarlo.
El fuego entrando en la casa de la gente. Varios incendios amenazan con juntarse. Bomberos que quieren participar pero a los que no se les da la orden. Políticos haciendo muecas pero poniéndose de perfil. Esta es la DANA de llamas que tenemos en Madrid. Y es irreversible. Esto se está permitiendo. ¿Lo entendemos ya? No es que el fuego sea incontrolable. Ellos conducen el incendio hacia lo que más amamos. Por la sencilla razón de que dejamos que lo hagan. Impunemente. El pueblo español es hoy una granja humana. Queda algún periodista decente en España? Digo, alguien con huevos que trabaje en los medios de comunicación de impacto? Pues ahí va una petición para él o ella, si es que tiene lo que hay que tener: haz un seguimiento en los próximos meses a todo lo que ha ardido. Sé valiente.
Las consecuencias de lo anterior a la luz de los grandes clásicos de la Teoría Política, como Bertrand de Jouvenel o Alexis de Tocqueville, pone sobre la mesa con total claridad que esto va de matar al Minotauro/Leviatán antes de que él te mate a ti. Lo que está haciendo el Poder con sus ciudadanos no es dejadez, es sacrificio ritualizado, a la manera de Saturno devorando a sus hijos.
Ante la evidencia manifiesta de la actualidad, conviene despertar de una vez: existe un Estado Profundo español igual que hay un Deep State norteamericano. Es real. Y luchar contra él no es una elección: se trata de un asunto de supervivencia. Enterrar a las víctimas y restaurar el orden social es el primer paso… Después hay que depurar responsabilidades con el Sistema. Para evitar futuras masacres y hacer justicia con las ya acontecidas.
Sin duda alguna la pardidocracia del PSOE y el PP es una parte importante del problema… Pero las responsabilidades no deben acabar en los partidos políticos: a nivel nacional y regional, los principales nombres de cada Gobierno son sustituidos a los pocos años… Mientras que los artífices del Estado Profundo español, esto es, altos cargos del funcionariado, magistrados, militares, miembros de servicios secretos… Son el Poder fáctico que se perpetúa a lo largo de décadas, velando en exclusiva por sus propios intereses.
Es el momento de desprenderse de la ingenuidad, ante las imágenes de dolor, y asumir de una vez que el Estado tiende por naturaleza a la dominación. Su naturaleza es la Guerra y su fundamento son las fuerzas armadas. Domina en la guerra contra otras naciones o contra aquellos ciudadanos a los que no puede someter empleando para ello los impuestos, a la policía o la ley.
Se reclama la ayuda de las fuerzas militares del Estado. Es cierto que su ayuda puede ser útil en este momento, pero conviene recordar que el ejército, como todo brazo del Poder, no es la solución… Y que ya caímos en ese error mortal durante la pandemia: el aplauso a los sanitarios. Por medio del ejército es que el Estado ejerce el monopolio de la violencia; y por eso en los EEUU se puede ir armado: independencia del Estado es libertad, e independencia sanitaria es verdadera salud, que también es otra forma de libertad.
A nivel no sólo social sino que también en lo estrictamente político, el surgimiento de los voluntarios es el acontecimiento más importante que ha ocurrido en España en décadas: política fuera de los partidos y su falso simulacro de alternativas; porque lo de los voluntarios no es un simulacro ni es solamente ayuda ante la catástrofe: es política real y de participación contra política de Estado. Poder hecho de abajo a arriba para mejor subvertir la dominación del 78 ejercida de arriba a abajo desde hace 40 años.
A pesar de lo que dicta la letra muerta, el pueblo español no es soberano… Sino súbdito del Estado, del Poder, del Sistema. Como evidencia la actualidad, sólo el pueblo salva al pueblo, es decir, sólo el pueblo hace política para el pueblo: con puntos de apoyo, caminatas, palas y botellas de agua. Y sin necesidad de urnas.
Se percibe un nerviosismo importante en la partidocracia y, más aún, en el Estado Profundo español. Y esa incertidumbre es tan peligrosa como oportuna, si se sabe aprovechar. El Régimen del 78 en su conjunto tiembla ante la marea de voluntarios surgidos de entre el pueblo para salvar al pueblo de las garras del Sistema. A diferencia de los medios de comunicación, los voluntarios no dependen de una ideología o partido: son libres y auténticos refractarios al Sistema.
Si a partir de la catástrofe consentida en Ávila y Madrid se organiza una red eficaz de Desobediencia Civil, que haya aprendido aquello que fue un lastre en el COVID o en Ferraz, tal vez se pueda soñar con una alternativa real al Sistema. El pueblo español frente al Régimen del 78. Todo lo que no parta de ese eficaz eslogan está condenado a ser reintegrado en el Sistema, como ocurrió en su momento con el 15M y todos los partidos políticos surgidos de él (Podemos, Ciudadanos, etc). Y sin caer en nuevas propuestas electoralistas, de derecha extrema, como Núcleo Nacional, Frente Obrero (sic) o Se Acabó la Fiesta, que están ahí para reconducir a un público mayoritariamente joven hacia las urnas.
Se ha restringido la movilidad en las zonas afectadas. Y no es casualidad. Se promueve, una vez más, el confinamiento. Al tiempo que se disuade cualquier ayuda ciudadana. Todo ello, por supuesto, según la óptica vertical que ha establecido el Poder. Sin los voluntarios se acaba la ayuda y todo depende de los profesionales atados de pies y manos por el Poder. En otras palabras: se le está regalando el control a nuestros verdugos. Y sin los voluntarios, de nuevo, se acaban los testimonios no deseados, la incómoda presencia de los testigos ante los cadáveres por llegar. Y, con ello, se garantiza el establecimiento de cifras falsas, además de la concesión al Poder de una capacidad que no van a desaprovechar: la limpieza de responsabilidades sin que rueden cabezas.
No olvidemos que, por encima del Estado Profundo español, existe un eficaz Deep State internacional en Occidente. Las políticas «verdes» de la Unión Europea en la gestión del territorio español tienen mucho que ver con la catástrofe acontecida. El universalismo aspira a superar a la Iglesia y al Estado con un sometimiento de distintos territorios nacionales bajo un mismo poder internacional.
¿Qué se puede deducir de la lamentable cobertura de la catástrofe por parte de todos los medios de comunicación oficiales y oficiosos? Guerra de alimañas, perdón, de partidos, a la luz de los acontecimientos: el PP culpó al PSOE de la dejadez y el segundo ha retrasado en todo lo posible la ayuda para dejar solo al primero en la gestión de la catástrofe. Mientras tanto, sufre el pueblo. Y se escurren las verdaderas responsabilidades por las que podríamos llegar a marcos de violencia justiciera impartida por el pueblo.
Lo que se ve todas las noches en pueblos del Valle del Tiétar es un ensayo general de apagón, un nuevo confinamiento por causa climática, donde además se hacen evidentes las consecuencias de la dependencia del Estado y desaparición del dinero físico alentado por el Mercado. Por eso, ante la caída simulada del Sistema que en realidad rehúsa acudir a salvar, resalta la importancia de redes alternativas y patrióticas de resistencia ciudadana: ejemplo, en pueblos como Casavieja, Piedralaves o Casillas, donde contingentes de voluntarios formados por vecinos han evitado que el fuego avance más hacia las casas, jugándose la vida.
Cabe recordar, ante estas tempestades de fuego, lo he escrito en su día por nuestro autor fetiche: «Largos períodos de paz promueven ciertas ilusiones. Una de ellas es creer que la inviolabilidad del hogar se basa en la Constitución. En realidad, se basa en el padre de familia que se encuentra en la puerta, rodeado de sus hijos, hacha en mano» (Ernst Jünger, La emboscadura).
Lo de Gredos se ha permitido. Es como lo de Valencia. Los medios de prensa oficiales ignoran una realidad que a nivel internacional ya es manifiesta. No estamos sufriendo una negligencia, sino un plan. No podemos perdonar a aquellos que han orquestado y ejecutado el plan. Las cifras de desaparecidos siguen sin esclarecerse, las calles permanecen a oscuras, los robos y ocupaciones tienen lugar sin testigos, la ayuda efectiva se retrasa durante horas decisivas, y se decide centralizar a los voluntarios y restringir su movilidad y su visibilidad. Lo esencial es volver a ver las calles vacías... Como en 2020. Al Poder le importa más mantener el control que salvar bosques y viviendas. Y eso tampoco lo podemos olvidar.
Un dato oficial señala que mínimo el 95% de los incendios son provocados. Luego hablan del Cambio Climático. Y lo arreglan con una vista de los reyes. Mientras el pueblo siga tragando, claro, y la jugada resultando efectiva. Este incendio no es para nada casual; en cambio, la impunidad de estos psicópatas es total. Esto sólo tiene una respuesta posible por parte del pueblo: a la Jünger, a la Ted Kaczynski. Hay que cabalgar el tigre. Aprovechar la ocasión para acelerar los acontecimientos. Dicho en plata: ya que los hijos de puta nos han puesto las brasas debemos llevar el fuego hasta la Moncloa y la Zarzuela. Lo demás es perder el tiempo. Perder en general. Todo lo demás no es operativo.
Todos los años la misma tragedia en España. Es un círculo vicioso que repite la espiral de llamas renovando las víctimas. Lo que el pueblo pierde no lo devora el fuego, sino el Poder, que gana fingiéndose indiferente. ¿Hasta cuando lo permitiremos? Hasta que solo queden cenizas. Están quemando España. Y la culpa es tanto de quien lo hace como de quien lo permite. Confinamientos y mascarillas, excusas con el cambio climático y coches eléctricos que arden... Nos hemos acostumbrado a lo peor: ver cómo España arde verano tras verano. Y el pueblo que lo pierde todo sin que nadie mueva un dedo por evitarlo. No se puede caer más bajo.
Están utilizando las vacaciones de los políticos para no hablar de las casusas de los incendios: delirios "ecolojetas" y pirómanos a sueldo de criminales pulcramente trajeados. Nadie habla de los edificios y placas solares que ocuparán el lugar dejado por los bosques. Profundo asco. Confinamientos poblacionales y periodistas con mascarilla. Detrás de muchos incendios, la mano del hombre. La pregunta: Cui prodest? Los beneficiados, que no son pocos, casi siempre son también los culpables.
En los últimos días las noticias han sido desoladores: desalojaron el Valle del Tiétar. Mi pequeño Paraíso, una casa preciosa rodeada de árboles y con más de mil libros, amenazada por las llamas. Y sin nadie para defenderla. La guerra con el fuego se da por perdida. Pero, a pesar de todos los pronósticos, se ha mantenido incólume. Principalmente, por los vecinos de pueblos inmediatamente afectados, que han frenado el avance del fuego hasta sus casas y, así, también hacia la de mis padres. Gracias a su resistencia, a su desobediencia, tenemos un lugar al que volver, si no cambia la situación.
Para el que quiera más información, remito al programa emitido estos días con José Andrés y Daniel Pelícano: https://youtu.be/XkjCNTWSWVU?si=qOWoyuqdPB5uUYkZ . Por nuestra parte, la familia está a salvo; y la misión, más clara que nunca. Por eso seguiremos con lo nuestro, consagrados al Eros y a la Gnosis, pese a quien pese. Con la certeza de que, como Giordano Bruno, no hay llamas que puedan acallar el espíritu.

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