Notas sobre el simbolismo solar en Backrooms (2026)
De Guillermo Mas Arellano
En mayo de 2019, un usuario anónimo en 4chan publicó una foto granulada de una habitación vacía. A partir de ahí, se creó una mitología de la era cibernética: los espacios liminales deudores del videojuego y del creepypasta. Tras publicar la serie web en enero de 2022, varios estudios se pusieron en contacto con Kane Parsons para así proponerle una posible adaptación cinematográfica. En febrero de 2023, se anunció oficialmente el inicio del rodaje de la adaptación de The Backrooms, basada en los vídeos de Parsons, quien también dirigiría la película. Backrooms se estrenó en Estados Unidos por A24 el 29 de mayo de 2026. La película recibió críticas positivas y recaudó 212,6 millones de dólares en todo el mundo, convirtiéndose en el mayor éxito de taquilla y estreno de A24 en Estados Unidos, y haciendo de Parsons el cineasta más joven en alcanzar el número uno en la taquilla estadounidense.
El sol es un símbolo recurrente en la mitología de Backrooms (2026). No ocupa un lugar central en la trama, pero a pesar de todo está ahí: en el tráiler, en la película y en el lore original. En el estreno del filme, Kane Parsons apareció con un pin del sol: "El sol me habla y me dijo que lo llevara". Según afirma el propio Parsons, siempre que el sol le habla trata de cumplir con sus demandas, funciona como una suerte de daimon o ángel de la guarda personal. En una entrevista concedida en junio de 2026, Parsons, de 21 años, afirmó “He evolucionado. La rotación de la Tierra alrededor del Sol ya no me afecta”.
En “Overflow”, episodio de la serie Backrooms ambientado en agosto de 1972, la trama tiene lugar de manera simultánea a unas erupciones solares que son mencionadas explícitamente. Este episodio, traducido como "desbordamiento", es aquel ambientado en un punto histórico más antiguo. También hay simbolismo solar directo en “Found Footage #3” (abreviado FF3), el decimosexto episodio principal y la vigésima segunda entrega en total de la serie Backrooms. Se estrenó en YouTube el 13 de septiembre de 2024 y es, con diferencia, el vídeo más largo de la serie... Y con más presencia del símbolo solar.
Vamos a explicar un poco mejor esto último: la mayoría de referencias que componen el mundo de Backrooms, de Kane Parsons, beben de motivos culturales y espacios arquitectónicos puramente norteamericanos. De hecho, podríamos decir, simplificando mucho, que Backrooms nos está hablando de Internet como lugar en el que los detritus de unos Estados Unidos decadentes son reciclados culturalmente, como bucles (en el original: "loops") defectuosos y monstruos carnívoros. Y, de pronto, llegas a “Found Footage #3”, donde aparece una imagen de Mao Zedong, apodado en China el "Sol Rojo".
¿Casualidad? En absoluto; de hecho, Kane Parsons también es compositor de música; él realiza la inquietante banda sonora de sus cortometrajes. En su segundo canal de Youtube publicó un tema titulado "Red Sun in the sky", referencia directa a un popular tema chino del mismo título publicado en 1975 que resaltaba la figura de Mao Zedong y la Revolución Cultural.
Pero hay más: otra canción de Kane Parsons se titula "The Kind Old Sun" y está ilustrada con una imagen extraída directamente de un manuscrito alquímico: el Clavis Artis, nada menos, una obra rosacruz de finales del siglo XVII falsamente atribuida a Zoroastro. Es decir, el culto al fuego y a la luz como imagen de una iluminación interior.
Durante la entrevista en el canal Wendigoon en junio de 2025 con Kane Parsons y Alex Kister, el grupo está jugando en el mapa oficial de GMod Backrooms. Entran en una habitación con la imagen del Sol enmarcada en la pared. Wendi comenta "Esta imagen es la foto de perfil de Kane". En otras palabras: cualquiera que conozca a Kane Parsons, ese discípulo confeso de David Lynch, sabe de su pequeña obsesión.
Tras el éxito de Backrooms, Kane Parsons hará realidad su siguiente proyecto, provisionalmente denominado Splendor (traducido por "Esplendor"). Otra alusión directa al sol y su irradiación habitualmente simbolizada por las aristas abiertas del disco que rodea al astro. En junio de 2026, coincidiendo con el estreno de su primera película, Parsons informó que su nombre en redes cambiaría a Kane Pixels una vez que el sol regresara. En otras palabras: la relación entre su biografía y el sol no es un juego para él.
El estreno de Backrooms en España ha tenido lugar poco antes de un eclipse solar. Los Alquimistas llamaban Sol Niger, (el Sol Negro), y consideraban el Eclipse Solar total una forma de putrefacción del Sol, y la más baja de sus manifestaciones. Representaba el ocultamiento. Que puede entenderse también como una referencia a Saturno, deidad de lo enterrado, a la espera de tiempos mejores. Y símbolo clásico del ocultismo.
En el conjunto histórico occidental que denominamos como "Modernidad" nadie, absolutamente nadie, ha rendido culto al Sol Negro de manera tan abierta como los nacionalsocialistas. Ellos, esotéricamente hablando, se referían a este símbolo como Schwarze Sonne, y era utilizado en rituales secretos de invocación.
Según Nicolas Goodrick-Clarke, los nazis (la Sociedad Thule, que diríamos) eran adoradores del Sol Negro, empanzando por los uniformes de las SS, que representaban el solsticio de invierno de la raza aria, presagios de una nueva era gloriosa, anuncio de un cambio sobrenatural venidos del centro esotérico oculto, que algunos identifican con Agartha, Shambala o Lemuria.
Según Wilhelm Landig, escritor nazi de ciencia-ficción afiliado al Partido Nazi, y su libro Rebeldes por Thule (1991), "El Sol Negro (o Sonnenrad) brilla sobre la Montaña de la Medianoche. El ojo humano no puede verlo, y sin embargo está ahí: su luz brilla en el interior. El conocimiento solar se perdió con el cristianismo, hasta que los templarios redescubrieron su tradición". Es decir, que el nazismo es un culto neotemplario… Exactamente igual que sus supuestos reales mágicos: la Golden Dawn, en Gran Bretaña, o la propia Fraternitas Saturni, en Alemania.
Simbólicamente hablando, el sol es la voluntad de vivir (fálica), en contraposición a la reflexividad típicamente lunar. Un ejemplo perfecto de esto es el inicio de la película de Stanley Kubrick 2001: Una Odisea del Espacio (1968), que muestra la evolución de las cavernas a las naves espaciales en el corte más reconocido de la Historia del Cine. Como arquetipo, el Sol es Ra, Horus, Apolo, Mitra, Jesucristo, Superman, lo que se prefiera. La verdad, la luz y la vida, como suele decirse, gobierna al signo Leo (León), tal y como representan los alquimistas en múltiples grabados.
Otro dato interesante, a este respecto, es la interpretación del culto solar ofrecida por Otto Rahn en su obra más abiertamente iniciática, La Corte de Lucifer (1937), tras su peregrinaje místico por el sur de Francia, que compone la fuente literaria básica de la que beberá Julius Evola en su estudio sobre el Grial, así como Miguel Serrano en su comprensión de la tradición europea a partir del concepto de minne (memoria) y los célebres Minnesänger, encabezados por Wolfram von Eschembach, autor del Parsifal.
El recuerdo de un culto perdido sería el principal atributo de las órdenes medievales esotéricas. Dicho en muy pocas palabras: esa es justo la tarea del héroe solar clásico, que por sobre todo es Heracles (mal conocido como Hércules), compañero de Jasón y los argonautas en su búsqueda del Vellocino de Oro; una empresa en la que, según el cuestionable testimonio de Rahn, participaron otras figuras como Cástor y Pólux o el propio Orfeo, todos ellos a bordo de la nave llamada Argos.
El Vellocino de Oro sería la piedra desprendida de la frente de Lucifer tras su expulsión del Paraíso. De esta fuente, el testimonio de Rahn durante su periplo por localidades como Carcassonne o Montsegur, extraerá luego su exégesis Miguel Serrano, ya que consta ninguna cita original proveniente del corpus que compone las leyendas del Grial. A ese objeto mágico, el Vellocino, se lo conocería dentro de los círculos esotéricos como "la piedra filosofal". Que más tarde pasaría a ser denominado como Graal.
(Ya, bueno, lo sé, todo esto parece disparatado y poco relacionado con Backrooms y su mitología de Internet, pero tengan un poco de paciencia y sigan descendiendo conmigo en este nuestro perturbador trasero ocultista... Atravesando así una madriguera de conejo tras otra)
Según Rahn, estábamos diciendo, Lucifer fue condenado por Yahvé, el dios de los judíos, pero no el dios supremo… Cuyo simbolismo es solar. No, Yahvé no es eso en absoluto, según Rahn. ¿La razón? El descubrimiento de que la voluntad, esa fuerza interior que arquetípicamente se corresponde con el sol, nos puede igualar a los dioses. Tocar la lira, dicho esotéricamente, nos iguala con Apolo. Porque adorar al dios solar interior supone, desde este punto de vista, transgredir una ley de Yahvé que nos impide ser como él, abrazar el conocimiento.
La mención de Landig a los templarios, anteriormente citada, no es casual. El origen de la masonería especulativa es, antes de Inglaterra, Escocia. Allí fueron los templarios en busca de Robert Bruce tras la muerte de Jacques de Molay en 1314.
Como afirman Christopher Knight y Robert Loms, ellos mismos francmasones, «Podemos afirmar, sin ninguna sombra de duda, que el primer trabajo de la francmasonería fue la construcción de la capilla Rosslyn a mediados del siglo XV». Este lugar telúrico, ubicado geográficamente en una localidad cercana a Edimburgo, alberga una construcción encargada por los Saint-Clair. Aunque el rey asociado a los Caballeros Templarios es sobre todo San Jorge, su correspondencia en el plano histórico señala con claridad a Robert Bruce, como indican con acierto Michael Baigent y Richard Leigh.
Los masones comenzaron como los Caballeros Templarios, un grupo de cristianos gnósticos, en la misma línea de los cátaros, que actuaban como una orden militar para la Iglesia Católica, hasta que se negaron a compartir su dinero y sus conocimientos con el papado. Su verdadero culto era al rey Salomón, por medio de su templo, sobre el que edificaron su primera sede en Jerusalén. Como la Compañía de Jesús (cuyo logo también hace referencia al Sol Negro), la Orden del Temple fue influenciada por los resquicios vivos de los misterios antiguos, sobre todo del mitraísmo, siguiendo el ejemplo del propio Salomón.
Todas las leyendas solares, empezando por la del dios egipcio Ra, hablan de un periplo de muerte y renacimiento, de oscurecimiento y reaparición, que se parecen mucho al simbolismo de la catábasis y anábasis que Joseph Campbell asoció al viaje del héroe... Del que Heracles o Jasón forman parte, inevitablemente. Así como todos los cultos mistéricos de la Antigüedad, especialmente los de Delfos, consagrados a Apolo.
¿Y de qué nos habla la película de Kane Parsons sino de un hombre, interpretado por Chiwetel Ejiofor, que es incapaz de hacer brillar su voluntad en el mundo exterior? En respuesta, el personaje de Ejiofor descenderá a un mundo interior, el de las Backrooms, acompañado por su particular Ariadna, su psicóloga, encarnada en la pantalla por Renate Reinsve. Una catábasis sin anábasis, podríamos decir, a la manera de El Resplandor (1980), otra película de Stanley Kubrick (con la que por cierto dialoga la última película de David Robert Mitchell, The End of Oak Street).
Finalmente devorado por el minotauro, Clark, este falso Teseo de Backrooms que no llega a ser heroico, dejará a Ariadna abandonada en su Naxos posmoderno, las instalaciones de la misteriosa empresa Async. Así pues, en Backrooms no se realiza el matrimonio alquímico de contrarios, entre ánima femenino y ánimus masculino, realizando una conciliación de opuestos. Porque el sol no ha llegado a relucir.
Siendo osados de más podríamos afirmar que el culto solar en Backrooms es el culto al Sol Negro (de hecho, las propias paredes de la backroom tienen un característico tono amarillo). Cuando Clark, el protagonista, es devorado por su Sombra, un doppelgänger monstruoso ataviado de pirata, Mary deja una parte de sí dentro de la “backroom”, un doble marcado por las imperfecciones propias del demiurgo que replica el mundo real en el mundo virtual. Es decir, el sol exterior ilumina la faz visible del cosmos pero no alude a nuestro centro espiritual, la chispa divina que es patrimonio de otra deidad: el dios supremo, superior a ese arquitecto al que William Blake se refirió como Urizen y al que los antiguos gnósticos denominaban como Yaldabaoth.
Para terminar expresaré una ocurrencia (y, recuerden, sólo es eso) incluso más arriesgada: la verdadera conjunción alquímica no se realiza en la película de Parsons porque estaba destinada a tener lugar en taquilla. Me explico: en julio de 2023 se denominó como "Barbenheimer" al estreno simultáneo de dos películas claramente gnósticas: Oppenheimer (Christopher Nolan), sobre el fuego interior y el simbolismo prometeico, y Barbie (Greta Gerwig), sobre un mundo falso y una Sophia que desciende a la materia en busca de su creador. Tres años después, en 2026, hemos vivido lo mismo con otras dos películas, coincidiendo además con el estreno de la nueva película de Christopher Nolan.
Resulta interesante contraponer Backrooms a Obsession (2026), ya que son dos películas que han coincidido en el mismo fenómeno. Una está protagonizada por un alcohólico violento, arquetipo de la masculinidad tóxica, mientras que la película de Curry Baker presenta un componente lunar, una fuerza femenina que desborda al protagonista, otro tipo incapaz de activar su fuego interior. ¿De qué hablan ambas películas? De una masculinidad impotente, que no es capaz de imponer su voluntad. No es casual tampoco que la película haya fascinado especialmente a la juventud educada bajo la égida feminista; pero, curiosamente, las dos películas han sido un reclamo para un público femenino adolescente, más que del masculino.
La película de Nolan que ha seguido a la oscarizada Oppenheimer (2023) ha sido La Odisea (2026), mostrando a un Odiseo (Matt Damon) arrepentido por su victoria en Troya, que supone la transgresión de la ley de Zeus. Como exégeta de la cultura griega, Plutarco indica que Zeus es él mismo "Themis", Justicia, la antigua ley. Los dioses, en la película de Nolan, aparecen en la Ley de Zeus, que es indistinguible de la presencia del propio Dios, punto clave en el argumento del filme.
Lo importante, de cara a lo que venimos señalando aquí, es que la primera vez que el culto solar se vio oscurecido en Occidente fue con el triunfo de los llamados "Pueblos del Mar", que se corresponden con el pueblo cananeo coexistente con el imperio fenicio, sobre las grandes civilizaciones contemporáneas al mito de Troya: micénicos, hititas, egipcios, etcétera.
Dichos "pueblos del mar", mencionados de manera explícita en la película de Nolan e identificados con aquellos que transgreden la ley de Zeus, son aquellos que muestran una actitud claramente prometeica. Al final de la película de Nolan sí que se realiza una conjunción exitosa, con Odiseo y Penélope viajando hacia el Oeste en un barco fenicio de vela roja, marchando hasta el lejano lugar donde tiene lugar la puesta de sol, para honrar a los muertos: son las exequias de un culto solar que periclita a la espera de tiempos mejores. Supongo yo que algo parecido entendieron los muchachos de la Sociedad Thule cuando la cosa se puso complicada en el año 1945, ¿verdad?
Lo más interesante aquí es esa lectura de Odiseo realizada por Nolan, en clara continuidad con un Robert Oppenheimer (en la película, Cillian Murphy) arrepentido por haber creado la bomba atómica. Como tantos otros científicos de la época, y podemos pensar en Alan Turing, John von Neumann o Norbert Wiener, también el Víctor Frankenstein de Mary Shelley acabó atravesado por la paradoja de sus propios descubrimientos y en buena medida se arrepintió de sus contribuciones debido al impacto moral que acabó descubriendo en ellas. Como confiesa Odiseo a Penélope en la película de Nolan, también Oppenheimer podría haber exclamado: “nosotros somos los pueblos del mar”, teniendo en cuenta además que el bueno de Robert fue acusado en los años 50 de "rojo". Por comunista, claro.
Sabiendo que el próximo proyecto de Parsons será hablar de un "hombre del sol" (Sunman, que no sé por qué me recuerda poderosamente al Rey Amarillo de Robert W. Chambers) me atrevería a afirmar que puede continuar en esta línea prometeica, siguiendo con la vieja máxima que afirma que en ese enclave mágico de California (la tierra prometida, según Helena Blavatsky) que es Hollywood nada ocurre al azar. Aunque puede que todo esto sólo sean especulaciones de un día demasiado caluroso.
















Espléndido artículo, estimado Guillermo, muy sugerentes hipótesis para seguir acarreando verdades sótano arriba y sótano abajo en busca de una luz compartida. Gracias!
ResponderEliminarFantástico. Que buen artículo. Hay que ver esta peli también.n
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