15M, de nuevo
De Guillermo Mas Arellano
Igual que el Cristo de El gran Inquisidor, de volver hoy el 15M a nuestras calles resultaría pulverizado por los sacerdotes del igualitarismo, con Pablo Iglesias a la vanguardia. En palabras de Fiódor Dostoievski: «Las ovejas se reunirán de nuevo, el rebaño volverá a la obediencia».
La Sociedad del Espectáculo brilla con especial intensidad en ocasiones como esta. Está muy bien solucionar el tema de la vivienda, pero no hay que olvidar otras cuestiones como suprimir las listas cerradas, la financiación pública de partidos políticos y la red de subvenciones a distintas mafias institucionalizadas como las ONGs.
El 15M 1.0. sirvió para renovar un ciclo de la política española. Permitió el paso de Zapatero a Sánchez usando como puente al PP. Podemos fue el coagula autoinmolado en aras del Sistema. Crisis, pandemia, guerra, desastres naturales, pérdida del nivel de vida. Sin vuelta atrás.
La Operación Maricarmen, psyop de manual, termina con un 15M versión 2.0. Creada por la PSOE con la tolerancia del PP. Acabará canalizada por sus organizadores: el Régimen del 78. Disidencia controlada que crea la ilusión de una revuelta social. Espejismos de Mayo del 68.
Hay que entender que el gobierno desgasta y la así llamada izquierda no tiene recambio a Sánchez. Toca agitar las calles. Han tenido que echar a una anciana de su casa para que el ciudadano vacunado se indigne. Olvidando a cambio lo que ocurre en Ceuta. Guiados por los mass media.
El 15m 1.0. sirvió para que, con la excusa de una derecha radical, no se volviera al estadio anterior al gobierno de Zapatero tras la derrota electoral del PSOE. No cabe duda de que este 15M 2.0. ha venido a cumplir el mismo papel. Generando una nueva izquierda electoral.
La gran aportación de España a estas acampadas antes practicadas en París, Seattle, Atenas o Nueva York es lo que Alberto Olmos llamaría "lo cutre". Más que por la ideología la izquierda española se distingue de otras corrientes europeas por su (anti)estética.
Podemos periclitó el 15M. Canalizó, mediante un espurio discurso anti-sistema, el desencanto popular hacia la conquista del poder, evitando con ello la reforma del “régimen del 78”. Crearon, con la complicidad de medios, un enemigo imaginario “fascista, racista y machista”.
15M mood: cambiarlo todo para que nada cambie, estrangulando a las clases medias con una deuda económica que será la ruina de numerosas generaciones. Donde gobernaron se dedicaron a robustecer a un Minotauro estatal cada vez más titánico cuya pretensión es expoliar al ciudadano.
El 15M se equivocó en todas sus propuestas sin excepción y, por eso, un movimiento análogo, ahora, tendría que estar basado en políticas reales y locales; en un patriotismo inclusivo que busque conquistar el poder para ejercerlo “desde abajo” y encaminado al bien común. No esto.
Frente a la nostalgia sesentayochista del 15M original, un movimiento socialdemócrata y conservador —por conservaduros— deben ser las familias, únicos núcleos de resistencia frente al omnívoro totalitarismo de una economía de Estado, quienes impulsen una reforma radical de España.
La historia no es cíclica pero el trayecto de los revolucionarios es idéntico. Un nuevo 15M no resultaría mejor: los círculos dialógicos organizados durante las asambleas terminan formando parte de los círculos endogámicos que llevan décadas carcomiendo a España desde el interior.

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